Eto'o resurge, el Valencia se hunde
El Barcelona fue infinitamente superior. Eto'o, autor de dos goles, fue el mejor del encuentro. El Valencia volvió a dar una pésima imagen. Messi, lesionado, se perderá el clásico ante el Madrid.


El Valencia ha escrito esta noche en Mestalla un nuevo capítulo del drama en el que se encuentra inmerso esta temporada. Lejos del gran clásico al que nos tenían acostumbrados ambos equipo en lo últimos años, el de esta noche ha sido un encuentro sin historia, en el que el Barcelona, muy superior , apenas ha tenido que forzar la máquina para sacar un abultado marcador que podía haber sido mucho mayor.
El comienzo del encuentro fue un fiel reflejo de la situación que viven uno y otro equipo. El Barça, seguro de sí mismo, confiado en su juego y sus posibilidades, tuvo al balón (y a su rival) a merced desde el primer momento. Con unos jugadores perfectamente posicionados, dando la impresión de jugar con más efectivos de los reglamentarios. El vendaval blaugrana tenía como principales estiletes a Messi y Eto'o. El camerunés ha vuelto con una fuerza sobrenatural, propia sólo de un portento físico como él.
El dominio incontestable del Barcelona dio sus frutos en el minuto 12, y el ejecutor, como no, fue Samuel. El probablemente mejor delantero del mundo cuando está en forma, realizó, con algo de suerte, una jugada individual que finalizó con un excepcional lanzamiento al palo más lejano. Inalcanzable para 'Cañete'.
Lejos de llegar la reacción local, el Valencia se fue hundiendo más y más conforme pasaban los minutos. Ni juego ni actitud se apreciaba en unos jugadores hundidos moralmente. El gol cayó sobre los de Mestalla como la guillotina sobre un resignado condenado, y parecía que ya no iba a haber indulto posible.
Cuando más de uno, por lo que se estaba viendo sobre el césped, comenzaba a recordar la goleada encajada ante el Real Madrid, llegó el segundo 'culé', de nuevo obra de Eto'o. El delantero, en esta ocasión tras recibir un balón de Messi, remató de forma letal al fondo de las mallas ante un hierático Cañizares. Simplemente soberbio. La total recuperación de Eto'o es la mejor noticia que podía recibir la afición azulgrana una semana antes del gran clásico.
El ambiente comenzaba a ser ya desolador en Mestalla. Buena muestra de ello es que tras el segundo mazazo comenzaron a abandonar el estadio los primeros aficionados. Y corría tan sólo ¡el minuto 26!. Lo nunca visto en tierras valencianas. El Barcelona, aunque siendo cierto que era muy superior, y sin ánimo de quitarle mérito alguno, jugaba contra un fantasma. En frente había once jugadores, pero no un equipo. La endeblez valencianista era abrumadora también en ataque, donde sólo había realizado un lanzamiento con peligro. Y para colmo llegó la lesión de Morientes, sustituido por Vicente, lo que dejaba como teórico delantero a Arizmendi. El panorama era esperpéntico.
Antes del descanso, y como contrapeso a la buena nueva del regreso de Eto'o, el Barcelona se llevó su único varapalo de la primera mitad. En el minuto 42 se autolesionaba, Lionel Messi. Poco después se confirmaban los peores pronósticos. Rotura del bíceps femoral, al menos un mes de baja y primera ausencia notable (pendientes de Henry) para el derbi.
Más de lo mismo
A falta de cambios desde el banquillo en el Valencia, la situación continuo por los mismos derroteros en la segunda mitad. El Barcelona jugaba completamente a placer, de una forma que seguramente hacía tiempo no podía permitirse. Los jugadores del Valencia, que lo único que deseaban era el final del castigo (y que este no fuera mayor), corrían inconscientemente tras el balón, como por inercia.
Desde luego iba a ser difícil aguantar de ese modo 45 minutos más, y al filo del cuarto de hora, Gudjohnsen, asistido por Giovani (sustituto de Messi), marcaba a placer el tercero. Desastrosa la defensa local, incapaz de tirar el fuera de juego correctamente ni una vez en lo que llevábamos de encuentro.
Sólo cuando el resultado era ya irreparable, Koeman se decidió a mover el banquillo, dando entrada a Mata por Joaquín, siendo inútil entrar a discutir si el cambio era correcto o no, ya que, por juego, cualquier jugador valencianista merecía ser sustituido. Casi al mismo tiempo se producía otro regreso muy esperado en 'Can Barça', el de Deco.
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Tras el tercer tanto, el Valencia, quizás por la vergüenza del profesional, quizás por la relajación barcelonista, sacó algo de casta que le permitió tomarse un mínimo respiro. Aunque la tranquilidad completa nunca terminó por llegar, y las escasas ocasiones estaban propiciadas más por los errores de Valdés, que por el acierto de sus jugadores. No necesitaba ahondar en la herida eL Barcelona, que tras la entrada de Bojan, vivió del empuje y la pasión de sus dos jóvenes en ataque. A punto estuvieron Krkic y Dos Santos de hacer el cuarto en varias ocasiones, aunque finalmente la puntilla no llegó.
La bronca final fue para el Valencia un triste epílogo a otro encuentro para olvidar. El equipo, sin identidad, está siendo víctima de una situación que no han buscado ni sus jugadores ni su cuerpo técnico. El equipo se ha visto obligado a volver al mes de agosto, lo que normalmente suele traer no demasiado buenos resultados. En algunos casos puede dar para sobrevivir, pero muy pocas veces para mejorar notablemente. La llegada de un nuevo técnico y una correspondiente nueva ideología, han hecho que el conjunto 'che' se encuentre varios pasos por detrás de sus rivales, situación que empeora si tenemos en cuenta la poca confianza del 'mister' en algunos de sus jugadores supuestamente claves. Y lo peor es que, por el momento, en el horizonte sólo se atisban nubes.



