"La camiseta del debut fue para mi padre: ya era hora"
Miguel se mostró muy feliz por su estreno con el Atlético

Y al fin su momento llegó. Un año y cuatro meses después de que, en una desafortunada caída durante el Teresa Herrera, el jugador del Nacional de Montevideo, Brítez, le rompiera el tobillo izquierdo, Miguel de las Cuevas debutó con el Atlético en un partido oficial. Fue ante el Granada 74, fue en Motril, fue con sus padres y su primo en la grada esgrimiendo una pancarta con el escudo rojiblanco y un lema: "Ánimo Miguel".
Contento y sin miedo, así debutó, así lo describió ayer: "Estoy muy feliz, mucho, la verdad. Por el debut, por la victoria, porque no tuve molestias ni dolores ni miedo". Ahora ya sólo mira adelante: "Ya he pasado todo lo peor y ahora sólo quedan momentos buenos". ¿Su ambición? Clara. Ir cogiendo poco a poco la forma y "seguir dando guerra al entrenador" para competir y jugar, para que cuente con él.
Miguel supo que debutaría antes de viajar. "El míster me dijo que iba a entrar, que estuviera tranquilo y jugara como sé". En ningún momento tuvo miedo de meter el pie ni miedo del dolor: "No piensas si te duele el pie, si estás cansado o si no vas a meter la pierna. Estuve muy a gusto y muy contento. Después de tanto tiempo, si tengo que pensar si me duele, mal iríamos. Al principio, es verdad, te sientes extra fue en los últimos veinte minutos cuando mejor me sentí".
Tras el partido su móvil se quedó sin batería de tantos mensajes que recibió, de tanto que habló. La camiseta, por supuesto, ya tenía dueño antes de que éste comenzara: su padre, Miguel Ángel. "Cuando acabó el partido bajó a la zona mixta y se la di. Ya le dije: 'Toma, es para ti, que ya era hora de que debutara'. Mi familia, mis amigos, ¡todos!, me han felicitado y yo agradezco en el alma su apoyo, porque sin ellos nada hubiera sido posible. Han estado a mi lado en todo momento y eso ha sido oxígeno para mí".
Momentos duros.
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Ha sido un año difícil, resumido en un mes de escayola jugando con su hermano a darle de cabeza a una pelota de goma para quitarse el mono de fútbol, en una recuperación que se alargó más de lo esperado, en un par de convocatorias con el primer equipo, en un amistoso en Almería y en un regreso al quirófano para quitarse los clavos del tobillo, pero todo acabó ya. Miguel ha regresado.
Él no piensa en refuerzos invernales: "El entrenador siempre ha dicho que, con los 24 jugadores que tiene, la plantilla está hecha, que él cuenta con todos. Si el club cree oportuno que hay que fichar, ellos mandan. Ahora hay muy buen ambiente en el vestuario, estamos muy a gusto". Él puede ser el fichaje; ya deslumbró en Shanghai, ya se ganó entonces un puesto en el once. Es aguerrido, puede volver a hacerlo. El primer paso está dado.



