Yo digo | José Luis Guerrero

Una piraña para la medular

J.L.Guerrero
Diario AS
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La premisa fundamental del buen comprador es que el producto a canjear sea bueno, bonito y barato. Sebastian Kehl puede cumplir todas esas características, pero en el Signal Iduna Park seguro que obstaculizarán su salida. Ahora, con el Atlético codeándose entre los grandes, no es el jugador quien se tiene que convencer de recalar en la ribera del Manzanares, sino el futbolista es quien debe demostrar que puede venir. Aunque, con toda seguridad, Kehl habrá llamado a su amigo Christoph Metzelder, con el que compartió vestuario y con el que consiguió la Bundesliga en la 2001-02 con el Borussia, para saber qué tal se vive por Madrid. En Dortmund le quieren, y mucho. Que se lo pregunten a Michael Zorc. Su director deportivo, de momento, se ha asegurado su presencia en el calendario benéfico de 2008 del Borussia que hacen los jugadores con los niños más desfavorecidos. Una tierna forma de retenerle hasta que acabe su contrato.

Kehl no es bueno, es un buenazo. El alemán es conocido por participar activamente en la fundación de Klinsmann, la Jugendfussball, que ayuda a niños sin hogar. Y, en lo estrictamente deportivo, es 'bonito'. Tiene caché suficiente para vestir la rojiblanca. Muy pocos en el vestuario colchonero pueden presumir de ser subcampeón del Mundo, como lo fue Kehl en Corea y Japón. No obstante, su proyección en la selección ha sido cortada por Frings y su multitud de lesiones. No es un Pollo Olivera ni un Núñez, pero tampoco un crack. Una piraña de mediocampo con suficiente pedigrí.

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