Liga de Campeones | Real Madrid - Lazio

El Madrid juega contra la amenaza invisible

El Lazio se viste de cordero, pero también busca el pase

<b>ENSAYO EN EL BERNABÉU. </b>Los jugadores del Lazio se ejercitaron en el estadio madridista en la víspera del partido.
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Del rival sólo asusta el nombre completo: SS Lazio. Y el águila del escudo. Y la nacionalidad: italiana. El resto es peligrosamente menor: su momento, sus jugadores, su ingenio. Sin embargo, el Lazio, como el Madrid, se juega esta noche la clasificación para los octavos de final. La diferencia es que para ellos no es una urgencia, sino una oportunidad. Apostar uno y ganar un millón. O más.

En el Madrid, Guti y Marcelo vuelven al equipo titular después de descansar en San Mamés. Parece seguro que Sneijder y Miguel Torres saldrán del once. No habrá otros cambios. En el Lazio hay más dudas. Se disputan el lateral derecho De Silvestri o Scaloni, que fue miembro del Deportivo del Centenariazo. En la mediapunta, Mauri o Meghni, al que llamaban el nuevo Zidane cuando jugaba en el Bolonia; no levantó cabeza.

Ya conocen el resto. En la portería se sitúa el señor Ballotta, de 43 años, que podría ser padre de Casillas (26) de haber sido precoz y abulense. Arriba, Pandev y Rocchi. Ellos son la dinamita y la esperanza de un equipo obligado a ganar: si lo hace por dos goles pasará a octavos y si vence por uno necesitará que Olympiacos puntúe en casa.

El pasado sábado el Lazio se impuso al Catania (2-0) y sumó su cuarta victoria en 15 partidos (sólo una fuera de casa). El Madrid no entrega un partido de Liga en el Bernabéu desde febrero (contra el Levante) y en Champions sólo ha perdido en su estadio un partido de los últimos 25, contra el Arsenal de Cesc, en 2006.

Así se representa el desequilibrio teórico, pero hay que jugar. Y en esos minutos molto longui caben varios mundos. El más probable sugiere un partido cómodo, con gol pronto y sentencia temprano. Otra posibilidad nos recuerda los problemas del Madrid para ganar cualquier partido en casa, incluso los que acaba goleando. Y existe un último escenario que, en el mejor de los casos, convierte el reloj en enemigo y el empate en amenaza.

A eso se agarra el Lazio, que demuestra un respeto reverencial hacia el Real Madrid, lo que también preocupa. Abrazan muy fuerte los admiradores, dicen. Y en los amores siempre existe, cuentan, un impulso carnívoro y devorador.

Guía rápida. Entretanto, al Lazio le vale igual la visita que la victoria. La Gazzetta dello Sport ha publicado una guía para los tifosi que vienen. En el apartado Dove mangiare, se dice que la tortilla madrileña es la mejor de España y se recomienda el cocido y los bares de tapas, "donde se habla de todo, especialmente de fútbol y política". La percepción de la capital explica, en cierto modo, las costumbres de Cassano: "Vivir Madrid significa sobre todo andar de fiestas por la noche". Incluso se indican las mejores zonas para los excesos etílicos: Puerta del Sol, Latina y Huertas.

El Bernabéu merece un capítulo aparte. "Cuando estén dentro del estadio piensen que allí jugaron La Saeta Rubia y el Coronel, Di Stéfano y Puskas, o que en ese campo la Quinta del Buitre hacía estragos en sus rivales. Es el único lugar donde España ha alzado una Copa, en el 64. Y, sobre todo, el estadio donde hace 25 años un partisano de nombre Sandro Pertini se levantó del palco diciendo que no con el dedo y gritando: ¡Ya no nos cogen, ya no nos cogen!". Se refiere, claro, a la final del Mundial 82 y al tercer gol de Altobelli.

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El árbitro es Massimo Busacca, suizo de origen inequívocamente italiano. Uno de sus asistentes se llama Francesco Buragina y el cuarto árbitro Carlo Bertolini. No debería ser un problema, pero es un detalle.

Se trata de una final silenciosa, de un trámite con explosivos. El Madrid busca la lógica y el Lazio el millón.

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