Primera | Espanyol

Valverde se queja de la poca picardía del grupo

Veinte minutos de charla tras dejarse empatar en La Romareda

Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Muchos creyeron que los tres puntos estaban ligados, pero al final Ricardo Oliveira les puso los pies en el suelo. Después de ver cómo el Real Zaragoza lograba igualar un partido imposible, las caras que presentaban ayer los profesionales blanquiazules lo expresaban todo. Tristeza, decepción e impotencia de ver cómo habían volado dos puntos de oro para encaramarse a la zona más alta, cómoda y privilegiada de la clasificación.

Con todo esto, Ernesto Valverde decidió hacer terapia de grupo. No era la primera vez esta campaña, aunque cierto es que hacía mucho que no se sentaba seriamente ante sus futbolistas. Los agrupó y comenzó un monólogo cargado de buenas intenciones y de reflexiones positivas. El tema de la conversación fue explicar en lo que había fallado el equipo, en los errores cometidos en el tramo final e insistió en no haber sabido matar el partido, cuando en los despachos de La Romareda ya preparaban la cuchilla para afeitar el rostro a Víctor Fernández.

Evidentemente, Valverde no quería el mal de su colega, pero sí que ansiaba los tres puntos. Por ese motivo, y tras sufrir los mismos errores al principio de temporada, con los dos tantos recibidos en el tramo final el equipo perdió una oportunidad importantísima de comenzar a dar más forma al sueño que muchos hinchas y seguidores tienen depositados en sus jugadores.

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Contundencia. Es lo que exigió Valverde a sus futbolistas. En lo que va de temporada, sólo Pablo Zabaleta y Dani Jarque han seguido el promedio natural de cartulinas (seis y cinco), mientras que sus colegas Marc Torrejón y Mari Lacruz desde que arrancó la campaña fueron amonestados dos y una vez, respectivamente. Por ese motivo, lo que el entrenador desea es que sus chicos utilicen la fuerza necesaria para frenar a sus rivales, siempre dentro de los límites legales y sin herir a ningún rival, además de todas las artimañas posibles para frenar los partidos y poder cortar las embestidas.

Por eso, Valverde habló claro y pidió que, para próximos compromisos, el grupo sea más inteligente, que rompan el balón y que amarren lo que tengan en las manos. Esa es la mejor manera para poder cerrar partidos, sumar puntos importantes ante rivales complicados y poder asentarse en una posición cómoda. La clave, de seguir este camino, no es otra que sumar 42 puntos cuanto antes y a partir de ese momento, acabar de moldear un conjunto de sueños e ideas que los lleven a Europa.

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