Primera | Zaragoza 3 - Espanyol 3

Diego Milito y Oliveira reanimaron al Zaragoza

El Espanyol dejó escapar un 1-3 contra un rival con diez

<b>REACCIÓN. </b>Oliveira llega en ventaja al segundo palo de Kameni para terminar el pase de Diego Milito: era el 2-3 y luego haría el empate.
Mario Ornat
Actualizado a

Si este partido tuvo alguna virtud (más allá de la reunión de goles y su belleza) estuvo en la constante huida de la anécdota y lo trivial. En ese sentido, resultó un entretenimiento de primer orden. En 90 minutos concurrieron todos los elementos que diseñan un encuentro emocionante, divertido, bien jugado y con un desenlace poco fiado a las apariencias. Próximo a la emoción de la Champions en el lado del Espanyol, y generoso con el drama del Zaragoza. El empate premió a todos un poco, sin negarle nada a ninguno.

A simple vista cualquiera diría que Oliveira levantó con sus dos goles al Zaragoza, con su estelar aparición desde el banquillo. Una ejecutoria como esa señala de inmediato a un héroe para los titulares. También se puede decir que la reacción aragonesa provino de la apelación al orgullo en un grupo que había dado motivos para la sospecha. O que el Espanyol dejó escapar un 1-3 frente a un rival en inferioridad, suceso que siempre oculta un pecado venial de consecuencias mortales: Luis García y Valdo pudieron clavarle su puñal al Zaragoza hasta las entrañas, con ocasiones mayúsculas. Y una contra final con Moha a la proa que acabó en orsay.

Ninguna de esas consideraciones sería incierta, pero omitirían detalles importantes. Por ejemplo que, además de vergüenza, el Zaragoza puso buen fútbol a partir de su desventaja. Se quedó con diez cuando Luccin vio una segunda amarilla algo rigurosa por llegar tarde al tobillo de Riera. Entró Celades con el metrónomo en la mano, se soltó Zapater y Diego le puso dos balones de gol a Oliveira que el brasileño pasaportó con variada eficacia: empujoncito a la pelota para el 2-3 y voleón a la Hugo Sánchez en el empate. El Espanyol, equipo caliente, se quedó tieso. En la primera parte le había dado un baño al Zaragoza, después de que en un cuarto de hora Tamudo, Valdo y Zabaleta voltearon el esperanzador 1-0 de Milito. Y ahora volaba su indiscutida victoria.

Conclusiones: el Espanyol está para la gloria pese a esa camiseta que parece un polo de salir a tomar el vermut los domingos. Y la momia -un Zaragoza que lleva mes y medio arrastrando los pies- aún está viva. Igual que Víctor Fernández.

Valverde: "Estaba ganadoy se escapó"

"Lo teníamos ganado y se nos escapó en un momento. Ante un Zaragoza con el potencial que tiene arriba nunca puedes estar tranquilo. El mérito de ellos es que lo buscaron, se la jugaron, empujaron mucho. Tuvimos el 3-4, pero no supimos mantener el resultado y nos faltó tranquilidad para dominar el partido. ¿Si supo a derrota? Evidentemente. Pero también hay que reconocer que empatar en La Romareda es bueno".

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Víctor: "Este empate sabe a triunfo"

"De la forma en que se ha dado el partido el empate me sabe a triunfo porque han sucedido cosas poco normales, como que el Espanyol nos remontara en ocho minutos y con tres tiros a puerta o como quedarnos con diez. El equipo ha tenido una reacción extraordinaria. La actitud mostrada en el segundo tiempo invita a pensar en una reacción sincera. Hay juego, voluntad y ganas de dar una alegría a nuestra afición".

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