"Entreno niños en Pozuelo y me siento como Laudrup"
Esteban Granero (Madrid, 1987) se va asentando en Primera División. Su ilusión es volver al Real Madrid tras su cesión por una temporada en el Getafe de Laudrup.

¿Se acuerda del Palau Sant Jordi, diciembre de 1999?
Perfectamente.
A ver
Jugamos el último partido del siglo y AS nos dedicó la portada.
Vamos bien.
Era el torneo de Fútbol 7, la edición de invierno del de Brunete, que ahora se juega en Canarias. Aquel año se disputó en Barcelona conmemorando el centenario del Espanyol. El Palau se llenó hasta arriba, más de doce mil personas estuvieron en la final que enfrentó a Madrid y Barcelona. Ganamos por 1-0 y yo metí el gol.
De falta.
Me la hicieron a mí y la tiré, dio en el poste y se coló. ¿Sabe quién me la hizo?
Ahí me pilla.
Gerard Piqué, el ahora jugador del Manchester. Se lo he recordado más de una vez, cuando coincidimos en las selecciones inferiores. ¡Todavía se enfada! Recuerdo que Lorenzo Sanz, que era entonces el presidente del Madrid, y Pirri, director deportivo, se desplazaron expresamente al partido. En aquel equipo jugaban Adán y Velayos, que están en el Castilla; Lora, que se fue al Sporting En el Valencia estaba Aaron Ñíguez
Usted era entonces un rubito gordete
¡Era recio más que gordete, ja, ja! A los 13 años di el estirón, luego me salió la barba Sí he cambiado, sí.
En sus ratos libres entrena a un equipo de fútbol. ¿Por qué?
Empecé el año pasado con Abraham García, que está en el Atlético B. Somos amigos y él organiza el fútbol en los Escolapios de Pozuelo, mi colegio de toda la vida. Estuve con los benjamines, de ocho años, pero éste tengo más lío y ayudo a Miguel Ángel, otro amigo, con los cadetes: me encanta.
¿Y en el banquillo quién es, Capello?
Laudrup, en el banquillo soy como Laudrup.
Vamos bien.
Es que me gusta su manera de entender el fútbol: nos hace jugar la pelota, que es lo que a mí me gusta. Pero en defensa exige agresividad. Es un gran entrenador y a mí me gusta como entiende este deporte nuestro.
¿Le vio jugar?
En el Madrid más que en el Barça. Jugaba muy bien y los que nos movemos en la posición que fue la suya nos encanta recordarle. Para mí, él, Zidane y Maradona. Y Raúl, claro.
Ya.
Sin la menor duda. Raúl ejemplariza una serie de valores fundamentales en el fútbol y en la vida. A los chavales, además de enseñarles a jugar bien, hay que inculcarles los valores del esfuerzo, del sacrificio, del compañerismo. Eso lo tiene Raúl porque se los enseñaron en el Madrid, como a mí.
¿Se ve entrenando en el futuro? Ya sé: apenas inicio su carrera de futbolista, pero estos pinitos en el banquillo igual indican alguna cosa de cara al futuro.
No, no creo que me dedique a entrenar de mayor. Lo hago ahora porque me gustar estar con los chavales, se trata de mi gente, la del colegio. ¿Si grito? No, para nada. Como no me gusta que me griten a mí, tampoco lo hago yo con los demás. Todo muy normalito.
En su cabeza sí estará volver al Madrid.
Sí, tengo contrato con ellos y mi ilusión es volver, que me den la oportunidad que esta vez no tuve.
¿Pagando? El Real Madrid, digo.
No, si me recupera no deberá pagar un euro. Es una cesión pura y dura. El que debería pagar sería el Getafe si quisiera comprarme en propiedad.
Buena universidad el Getafe, ¿eh?
Excelente. Estoy aprendiendo muchas cosas, a madurar por ejemplo. Es un aprendizaje diario.
Usted llegó junto a Rubén De la Red. ¡Qué absurda la falta de colaboración entre Madrid y Getafe estos últimos años!
Era raro ese distanciamiento, sí. Para los jugadores con los que el Madrid no va a contar, el Getafe es un lujo: si les interesas es porque te darán minutos, no te mueves de casa, te lo dan todo
Usted estudia Psicología. ¿Por qué?
Porque me gustó siempre. Es una gran herramienta para ir por el fútbol y por la vida. Estoy en segundo curso, con las dificultades lógicas para ir a clase y tal, pero enchufado.
Hace unas semanas charlamos con Miguel Morilla, responsable de la cosa psicológica en el Sevilla. Su exposición debió convencer a los más escépticos de la necesidad de incorporar la Psicología al fútbol.
La presencia de un psicólogo en un equipo es fundamental; en tercero deberé escoger especialidad y me da que me apuntaré a la Psicología en el Deporte.
Siga, siga.
Es que además de cuidar los aspectos físicos, tácticos y demás, cuidar el mental es básico, tan importante o más que el resto de asuntos que conforman el día a día del futbolista. Porque puede ayudar a ser mejor. Psicológicamente, por así decirlo, Raúl es también un ejemplo.
¿Cree que Guti necesita un psicólogo?
No más que cualquier persona. Lo traté de cerca y me sorprendió no sólo su altísimo nivel técnico sino cómo es capaz de asumir la responsabilidad en los momentos difíciles. Guti sabe estar a las duras. Y sobre sus expulsiones, pues la verdad es que tiene razón cuando se queja de que le dan muchas patadas. Pero hay que controlarse, claro. El autocontrol es de lo más difícil de conseguir en un campo de fútbol.
Usted debutó en Primera División y lo echaron a los tres minutos
Sí, fue en Montjuïc, contra el Espanyol.
¿Y el autocontrol?
Falló, lamentablemente. Había tenido una ocasión clara de gol, no la aproveché y ellos montaron un contragolpe peligroso. Me lancé al suelo y allí, en caliente, me sorprendió la tarjeta roja que me mostró el árbitro; pensé que con la amarilla había bastante. Salí de mi error después, en la tele: estuve bien expulsado. Pero Luis García, que fue mi víctima y al que conozco, sabe que no tuve intención de hacerle daño. En fin Otra experiencia.
Usted juega por toda la zona ancha, ¿dónde se encuentra mejor?
Donde me pongan. Siempre jugué en el centro del campo, por la izquierda tampoco se me da mal.
¿Qué hay de verdad en eso de que el futbolista es cada vez más juerguista y menos profesional?
Cada uno tiene su manera de ser, yo no generalizaría.
¿Usted, cómo vive?
Yo soy muy normal, un chico de veinte años. Lo que más me gusta es el fútbol y sé que estoy ante una oportunidad buenísima. No voy a hacer el tonto, eso seguro. Lo primero es lo primero.
¿Ser universitario imprime carácter?
Es indicativo, ayuda. Pero no hay que ser universitario para saber lo que un deportista debe o no hacer. Mire, esto dura lo que dura. Yo vivo en un vestuario muy sano, además.
¿Qué le dijo Schuster cuando decidió que fuera cedido al Getafe?
El club me comentó que iba a jugar poco y que lo mejor sería irme fuera. Tenían razón: yo lo que necesitaba era jugar y para nada quedarme un año en blanco o casi.
De la Red, usted, ¿son peores que Drenthe, Sneijder y tal?
Eso lo decide el que elige. La diferencia está en que los de casa debemos demostrar que valemos y los que vienen de fuera se entiende que han superado esa etapa. Rubén y yo tenemos un año por delante para demostrar primero que podemos jugar en esa categoría y después, volver al Madrid.
Me da que no le iría nada mal a Schuster el Granero de ahora, que incluso marca golazos en la Copa de la UEFA como el del pasado jueves en Dinamarca.
Veo bien al Madrid, con altibajos, como todos, pero bien. Están primeros y eso es porque han sido mejores que el resto. Han mantenido una línea de regularidad que en el Getafe nos está costando conseguir. Empezamos regular, nos faltaba gol, agresividad. Fuimos mejorando y estamos mucho mejor; le ganamos al Barça, en Dinamarca, casi en Zaragoza El reto es seguir así y el sueño ¡uff!
¿Tan enorme es?
Que el Getafe gane la UEFA y el Madrid la Liga y la Champions.
Por pedir
Es que en lo demás no tengo prisa.
Messi, Agüero, Bojan, en el Madrid hablan ahora de Parejo ¿Son un acicate para usted?
Son excelentes jugadores con una edad parecida a la mía: su reto es seguir creciendo, mejorar. Sin prisa, ya le digo.
Oiga, ¿y de novias cómo andamos? Mire que Schuster dice que le gustan los jugadores casados y con hijos
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¡Ja, ja! Novia tengo, lo otro me pilla un poco lejos.
Ya.



