Simulacro del Athletic de los 80
Le dio un ataque de entrenador a Caparrós, ¿será que Clemente trabaja para Macua?
Bajo el influjo de Javi. Schuster en San Mamés, Clemente en la grada, el Athletic regando el campo a cinco minutos de empezar el partido, La Catedral coreando el himno... Caparrós, con un ataque de entrenador, moviendo a cinco jugadores tras el gran triunfo de Mestalla después de haber calentado el clásico en la previa, ¿Será cierto que ha vuelto el Athletic de principios de los ochenta? ¿O que El Rubio, ya desocupado, trabaja en secreto para Macua?
Salida en tromba. Y sí, salieron los leones al campo como aquellos gladiadores que sacaron la gabarra. Iraola aprovechó (es un decir) que la pelota se había quedado en un charco para marrar un claro uno contra uno ante Casillas, que siempre está ahí para crear complejos a sus rivales. Raúl apareció con una media vuelta del siglo XX... Todo apuntaba a partidazo, pero de repente, a Caparrós le dio por seguir dándole al molinillo. Hasta tres veces cambió al equipo de sitio. Ustaritz de pivote. ¡Madre mía! No es de extrañar que le mandase tirarse al suelo para que entrase ya Orbaiz. En básket, tiempo muerto.
¡Ay Llorente! Dos balones ganó por arriba el riojano a los centrales blancos. Uno casi lo manda a las mallas tras un gran centro de Koikili, que además de luchar sabe hacer otras cosas. Le tiene enamorado a su míster, que le compara con David Castedo. Ayer se pareció. Vuelvo a Llorente, porque en la crónica me pasa como anoche a él en el campo. Tocaba la bola cada quince minutos.
A Ramos le va la norte. Pedazo de bicho este Sergio Ramos. ¡Cómo va a todos los balones divididos! ¿Y por arriba? Marcó en el fondo norte, aunque en fuera de juego. En la misma portería que el año pasado. No tuvo clemencia con su maestro Caparrós, estuvo hecho un tigre.
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Ruud no perdona. Fue enganchar un balón Van Nistelrooy y fundirse el Athletic. Primer error y al saco. Entonces, apareció el tacón de Raúl, la bicicleta con tiro al palo de Robinho... A los leones les quedaba poco aire, pero se lanzaron a por el empate. Casillas, muy listo, paró la avalancha. El juego, vamos. ¿De qué sirve lanzar objetos al campo? Aranzubia se sumó al último córner, en una imagen del intento desesperado que vivió el Athletic en la segunda parte para ponerse al nivel del líder. Casi le cae el centro.
No fue el Valencia. Toca reflexionar. El Athletic no fue el de Mestalla, porque fundamentalmente el Madrid no fue el Valencia. Trianguló y no dejó mover la pelota a los leones, que no hicieron daño ni a balón parado. Los rojiblancos deben encontrar un término medio en su fútbol, que en San Mamés es bien escaso. Un partido ganado en casa de ocho es una media para echarse a temblar. Intensidad existe y apoyo del público todavía más.




