Ebi sigue la estela de su padre y ya es un héroe en Polonia
Llegó al Racing desde el Borussia
Euzebiusz 'Ebi' Smolarek nació hace 26 años en la ciudad polaca de Lodz, aunque muy pronto tuvo que emigrar a Holanda, ya que su padre, el mítico internacional Wlodzimierz Smolarek (uno de los jugadores más brillantes de la mejor Polonia de la historia junto a Lato, Boniek, Buncol o Zmuda), fichó por el Feyenoord y toda la familia le acompañó en su aventura.
En el Mundial 82, la selección polaca perdió contra Italia en semifinales con dos goles de Rossi. Fue la gran oportunidad de Wlodzimierz y compañía de hacer algo histórico para su país, pero se les cruzaron por el camino los que a la postre se convirtieron en campeones mundiales. Hubo otra oportunidad para esa generación en México cuatro años después, pero en octavos de final cayeron goleados ante Brasil (4-0)
Hoy el testigo como referente de Polonia es su hijo Ebi, que curiosamente nunca ha jugado en un club de su país natal. De hecho, el idioma que más domina el delantero del Racing es el holandés y el polaco lo habla con un ligero acento extranjero. Smolarek comenzó su carrera futbolística en el Feyenoord, con el que debutó en Primera División en la 2000-01. En los Países Bajos jugó cinco campañas, en las que disputó un total de 68 partidos.
Sus meritorias actuaciones en la Liga holandesa le hicieron firmar por uno de los equipos más poderosos de Alemania: el Borussia de Dortmund, club del que procede y que en la actualidad pasa por un mal momento. En la Bundesliga marcó 25 goles en los 80 partidos que jugó durante tres temporadas (de la 2004 a la 2007).
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Estrella.
Smolarek, que fue proclamado mejor jugador de Polonia en 2005, es internacional absoluto con su selección, con la que hace un mes logró el hito histórico de clasificarse para la fase final de una Eurocopa. Ebi es un héroe en Polonia y a pesar de no haber explotado sus cualidades como goleador en el Racing, marcó nueve tantos en la fase de clasificación. No obstante, su intención es acoplarse cuanto antes a su nueva ciudad y sus compañeros y ya ha tenido gestos positivos para Marcelino, como regresar antes de lo previsto a Santander de la concentración con su selección para entrenarse con el equipo.



