Con la pólvora mojada
El Barcelona, que fue mejor y tuvo las mejores ocasiones, pudo llegar al descanso con el encuentro casi sentenciado. Messi, el mejor del encuentro, volvió loca a la defensa local. Ronaldinho volvió a ser suplente.


La noticia (que cada vez lo es menos) antes del encuentro volvía a ser la suplencia de Ronaldinho. Ya casi nadie duda de que el brasileño pasa por sus peores momentos en 'Can Barça' y por primera vez vería el inicio de un encuentro liguero desde el banquillo en lo que va de temporada. El Espanyol por su parte llegaba crecido, muy crecido. En puestos de Champions y con la posibilidad de superar a su máximo rival en la tabla. ¿Se puede pedir más motivación?.
La euforia con la que llegaba el Espanyol al encuentro se vino abajo antes de lo esperado. Exactamente cinco minutos. Ese fue el tiempo que necesitó ese pequeño genio llamado Messi para desarbolar a la defensa perica y habilitar perfectamente a Iniesta. El manchego sólo tuvo que empujarla. Palo tremendo, lo bueno es que llegaba cuando había tiempo para enmendar. Lo malo, que Lionel había empezado incomensurable. El juego del argentino prometía otra exhibición.
Pocos minutos después, el argentino volvió a silenciar Montjuic tras una individualidad que mereció terminar en gol, pero por el momento eso era todo lo que ofrecía el Barça, que con el paso de los minutos iba bajando el ritmo. Tras superar el mazazo inicial, el Espanyol se fue estirando y la posesión se equilibró. Riera, con Puyol pisándole siempre los talones, era quien llevaba el peso del juego espanyolista. Poco a poco entraba en juego el tridente nacional de los blanquiazules. El partido iba cambiando lentamente de cariz y pasada la media hora era el Espanyol el que rondaba más asiduamente el área de Valdés aunque sin crear peligro alguno. La pareja Márquez-Milito planteada por Rijkaard mostraba una seguridad inusitada.
Justo cuando el dominio del encuentro correspondía al equipo local, llegó la ocasión más clara para el Barcelona en un lanzamiento de falta que Xavi estrelló en el larguero y en el posterior remate de cabeza de Bojan, que volvió a estrellar el esférico en el travesaño con Kameni batido. Esa era la tónica de la primera parte, engañoso dominio del Espanyol y ocasiones azulgrana. Antes del descanso, de nuevo Messi pudo ampliar la ventaja tras dejar atrás a cuanto osado intentaba obstaculizarle, pero su disparo, con la diestra, era desviado por Kameni. Perdonaba demasiado el Barça.
El Barça se relaja
Tras el paso por vestuarios, el Espanyol salió mucho más enchufado que en el primer tiempo y a los cinco minutos tuvo la primera ocasión clara del encuentro en un lanzamiento de Jarque aprovechando un barullo dentro del área. El balón se marchó directamente fuera y la estadística local de disparos entre los tres palos seguía a cero.
A pesar de la falta de puntería, se apreciaban síntomas de mejora en los locales, aunque principalmente en actitud defensiva, con una presión asfixiante al contrario, especialmente en el caso de Clemente, que dejó muchos y variados 'recaditos' a Messi. Cuando peor se iba poniendo la cosa, tras diez minutos insípidos de los blaugrana, Rijkaard optó por dar entrada a Ronaldinho en lugar de Bojan, muy desacertado a lo largo de todo el encuentro.
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Sólo había tocado un balón el brasileño cuando llegó el empate del Espanyol. Riera, de lejos el mejor de su equipo, se internó por la banda y puso un gran centro que Coro envió al fondo de la portería de Valdés. Comenzaba entonces a acordarse el Barcelona de las ocasiones falladas en la primera mitad. Durante unos minutos se vio a un Barça a punto de desmoronarse. Pero en esta ocasión algo fue diferente. Por primera vez desde hacía tiempo el equipo supo reaccionar. Bueno realmente se puede decir que fue Messi el que supo reaccionar. El argentino volvió a ser el líder de su equipo con su empuje fue quien levantó a los blaugrana. De hecho casi todas las ocasiones de ahí al final fueron suyas. Con un Barça acosando incesantemente el marco de Kameni, el guardameta se erigió en figura fundamental para los suyos, salvando sendas ocasiones, primero a Ronaldinho y luego a Messi que pudieron significar el tanto de la victoria.
Pero finalmente el marcador no volvería a moverse. El Espanyol, tras hacer gala de una escasa pegada en ataque, algo que viene siendo habitual en sus encuentros en casa, puede darse por satisfecho tras lograr un punto que podría valerle para seguir una semana más en puestos de Liga de Campeones. El Barça, por su parte, estará deseando, tras lo visto, el regreso de Henry y Eto'o.



