Liga de Campeones | Sevilla 3 - Arsenal 1

El Sevilla se pone líder

Se exhibió ante el Arsenal y firmó su clasificación

<b>FIESTA. </b>Los jugadores del Sevilla felicitan a Keita después de su gran gol, que abrió la victoria de los locales.
Actualizado a

El glamour de la Champions recuperó la mejor versión del Sevilla. El equipo tenía una cuenta pendiente tras su frustrante debut en Londres y la zanjó con creces, arrollando con un brillante juego al poderoso Arsenal que se dejó en tierras inglesas a piezas fundamentales y en Nervión el primer puesto. Quizá sea cierto que esta extraordinaria competición exige demasiado y que provoca sufrimientos en la Liga, pero cuando llega la hora de exhibirse en el gran escaparate el cansancio lo convierte en espíritu guerrillero, los despistes en concentración y las dudas desaparecen con contundencia. Es el doble filo por el que deberá caminar el Sevilla, que anoche le tocó vivir el lado positivo de esta historia tan repetida año tras año.

Noticias relacionadas

El equipo necesitó sentir pánico y miedo a recibir otro golpe mortal para reaccionar y encarar el encuentro con valentía. El repaso que recibió del Arsenal en los primeros 20 minutos y el gol de Eduardo sirvió para tocar fondo, repasar lecciones olvidadas y resurgir de la nada, porque hasta el momento su imagen había sido pésima. Eduardo, Eboue, Denilson, Cesc y Brendtner, un puñado de jóvenes rebeldes con una tremenda proyección, impusieron su poder hasta acorralar a los locales. Los trazos atacantes encontraron pronto el premio. El internacional danés se abrió paso por el costado y Eduardo, tras el enésimo fallo en cadena de la defensa sevillista, instalaba el miedo en Nervión. Con esa debilidad, el carácter circense de la zaga y el potencial ofensivo de los gunners, en el Sánchez Pizjuán la cosa olía a goleada. Pero todo cambió en un instante.

El Sevilla se rehizo, recuperó milagrosamente sus mejores conceptos y encontró en el golazo de Keita el argumento para creer en la resurrección y sus valores tan maltratados esta temporada. El equipo se puso a jugar al fútbol de verdad. Recordó al mejor Sevilla de los últimos tiempos, como si hubiera soltado un lastre tremendamente pesado, hasta apoderarse del evento. La máquina comenzó a construir con el mejor Navas, cuyo rendimiento se engrandece cuando Alves funciona, y con Luis Fabiano en estado de gracia. El gol del brasileño recuperaba la sonrisa de los sevillistas. El Arsenal tiró de poder y se apoderó del balón en los primeros minutos de la segunda parte, pero ni entonces aparecieron las dudas atrás. Drago estuvo colosal. Navas danzaba y danzaba, Alves lanzaba contras mortales, Poulsen y Keita mordían, Luis Fabiano y Kanouté acechaban. La Champions recuperó estas bellas imágenes. Y la ilusión.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados