Mestalla bajó el telón
El Valencia queda eliminado y tendrá que luchar ahora por entrar en la UEFA. Albelda se autoexpulsó en el minuto 32. El Valencia sólo se fue a por la victoria cuando estaba en inferioridad. Mestalla despidió a su equipo con ovación.


Triste desenlace el que ha tenido el encuentro disputado esta noche en Valencia. Triste sobretodo por cómo se desarrollaron los acontecimientos. El Valencia, un equipo tocado y cuesta abajo desde la convulsa destitución de Quique, sacó todo el coraje y la rabia que lleva dentro y cogió por los cuernos un encuentro que se había puesto imposible. Se sobrepuso a los contratiempos, dio la cara y mereció un mejor resultado. Un resultado que le mantuviera con vida, que diera ilusión a una afición que despidió, agradecida, a su equipo con aplausos. Finalmente la despedida de la Champions puede haber supuesto el reencuentro con los suyos. Cosas de la vida.
Daba la impresión al comienzo de que el Valencia no sabía muy bien como afrontar el encuentro. Si ir decididamente a por su rival o esperar a que el Schalke se confiara y enseñara los dientes dejando desportegida la retaguardia. Los alemanes salían a la espectativa, pero antes del cuarto de hora ya era el equipo más cómodo sobre el campo. La diferencia entre ambos equipos se iban acrecentando, el nerviosismo de la defensa local era todo solvencia y seguridad en el caso contrario. La movilidad del centro del campo teutón contrastaba con el estático esquema de los de Koeman. Morientes y Villa de momento ni la olían.
Con el paso de los minutos fue creciendo el dominio de los de Gelsenkirchen y el nerviosismo del público local. Los que miraran al banquillo 'che' no encontrarían motivo de esperanza. El rostro de Koeman, cuando no se lo tapaba con las manos era un poema. Por si alguien lo dudaba, la cosa no estaba bajo control. El técnico holandés no había planeado un encuentro así, por muy conservador que sea en ocasiones. De hecho, no era la imagen esperada de un equipo que se juega seguir vivo en la Champions en su propio estadio.
Aunque este es un detalle que se puede volver en tu contra. Cuando las cosas no van bien a veces es mejor estar lejos de tu gente, que son los mayores seguidores, pero también los mayores críticos. Mestalla comenzó a perder la paciencia cuando llegó la primera ocasión de los de Mirko Slomka, con un tiro de Fabian Ernst que detuvo Cañizares. Pero no le duró mucho el enfado al respetable, al menos el enfado con su equipo, ya que pronto las iras fueron dirigidas hacia el colegiado, que poco después de la media hora expulsó por roja directa a Albelda. El capitán valencianista, que llegaba muy motivado a este encuentro como él mismo había declarado durante la semana, se desentendió del juego y realizó una entrada que no venía a cuento. El colegiado no lo dudó.
Con diez, mucho tendría que mejorar el equipo para poder lograr un objetivo al que ni siquiera se había acercado con once sobre el campo. Manuel Fernandes entró en detrimento de Morientes, pero poco despés llegaron más problemas para el bueno de Ronald con la lesión de Caneira, que obligaría a Albiol a jugar en el lateral izquierdo el resto del encuentro. Al menos se podían extraer dos detalles positivos, la clemencia de los alemanes, que no se cebaban, y el apoyo del público, volcado de nuevo desde la expulsión. Antes del descanso, en una jugada a balón parado el mejor arma teniendo en cuenta las circunstancias, Marchena pudo aprovechar un error arbitral para anotar en fuera de juego el primer tanto, pero su remate a bocajarro fue desviado por Neuer. Era la primera ocasión de los locales, que no estaba el Valencia para desperdiciar regalitos como ese.
Mucha garra y poco premio
La segunda parte, como cabía esperar, sería de mucho sufrimiento para el Valencia. El Schalke, que necesitaba la victoria tanto como el como su rival, salió decidido a matar el encuentro lo antes posible, conocedores a buen seguro de la victoria temporal del Chelsea. No tardaron en sucederse de este modo las ocasiones, aunque sin fortuna de cara a portería. Primero Rakitic y luego Antiltop pusieron en corazón en un puño a una afición que se veía más que nunca fuera de la Champions y que sólo esperaba la confirmación de la fatídica noticia.
Más aún cuando su equipo no podía hacer otra cosa que repeler las embestidas teutonas. No era capaz el Valencia de hacer valer la famosa frase de Helenio de que se juega mejor con diez que con once. Faltaba mucha circulación en el centro del campo, con un Edú desbordado, lógicamente lejos de su nivel, y un Fernandes que aportaba garra, muy necesaria, pero nada más.
Contra todo pronóstico, con el paso de los minutos el Schalke se fue desinflando. Incomprensiblemente, con el encuentro en su mano, pendiente tan sólo de un golpe definitivo, con un rival semi-noqueado, los alemanes no terminaban de creérselo e iban dando involuntariamente más y más confianza al conjunto español. Poco a poco el encuentro fue dando un vuelco y llegaron los mejores minutos del Valencia, llegando arriba, presionando a su rival y luchando por su supervivencia. Vicente y Villa crearon más peligro en estos minutos que en toda la primera parte, claro que la situación conllevaba sus riesgos. El turco Ozil, con su exquisita zurda, era un peligro constante a la contra, acompañado siempre por varios compañeros. Aún así el Valencia no tomó más precauciones de las necesarias y siguió apretando a su rival conscientes de que era su única oportunidad.
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Era el momento de dar el todo por el todo y entonces Koeman dio entrada a Silva, bien. El sustituido fue Vicente, no tan bien. El valenciano estaba disfrutando de sus mejores momentos sobre el césped, desbordando por su banda y buscando el marco rival, y sobre el césped se encontraba un futbolista físicamente fundido, Edú.
El Valencia lo siguió intentando hasta el último instante con un rival ya casi completamente entregado, sorprendido por la entereza con que el mermado rival se había recuperado. Pero finalmente no hubo premio. Y eso que, como suele ser habitual, los locales tuvieron la victoria enla mano, pero el lanzamiento de Silva, solo ante Neuer, se marchó desviado. Todo el esfuerzo fue inútil ya que el deseado tanto terminó por no llegar y se confirmaba la peor actuación de los 'che' en varios años en la máxima competición europea. Aún así deben seguir luchando los valencianistas, puesto que aún existe la posibilidad de entrar en la UEFA. Menos es nada.



