Primera | Zaragoza

Víctor no corre peligro si no hay un desplome total

Los 'principales' del Zaragoza le trasladaron ayer todo su apoyo

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Agapito Iglesias, máximo accionista del Real Zaragoza, no contempla en estos momentos la destitución de Víctor Fernández como entrenador, y su puesto en ningún caso va a depender de forma directa del resultado del domingo en Huelva o el de una semana después frente al Espanyol en La Romareda. Sólo en el caso de que el Zaragoza entrase en barrena de aquí al final de la primera vuelta, y que el ambiente en La Romareda se hiciese irrespirable, se tomaría una decisión que nadie en el club quiere tomar.

El margen de Víctor Fernández no es ilimitado, a pesar de los dos años de contrato que todavía le quedarán por delante al finalizar esta temporada. Pero todos los principales del Real Zaragoza -desde Agapito Iglesias hasta los técnicos, pasando por el presidente Eduardo Bandrés- mantienen su confianza en las posibilidades de Víctor para corregir el rumbo del equipo. Lo que no se puede negar es que la preocupación es patente en todos los ámbitos del club. El Zaragoza acumula cuatro partidos consecutivos, incluido el de Copa en Pontevedra, sin ganar; se ha resbalado hacia la zona media en la clasificación, alejándose de las expectativas europeas con las que partió en verano; y, lo que es peor, en cada encuentro ofrece una sensación más insondable de abatimiento, con futbolistas principales que no reaccionan y la general impresión de que el juego y la eficacia del bloque están en franco retroceso.

Análisis. En las horas que siguieron al decepcionante empate con el Getafe, otra demostración de impotencia por parte del equipo aragonés, un par de encuentros de Agapito Iglesias con Bandrés, Miguel Pardeza y Pedro Herrera subrayan el estado de ánimo en el seno del club. Ambas reuniones se celebraron de modo totalmente informal. La primera tuvo lugar después del partido, en el antepalco de La Romareda, y se prolongó hasta cerca de las dos de la madrugada. La segunda casi no se puede calificar de reunión. Los responsables del Zaragoza dialogaron sobre la marcha del equipo y analizaron la situación de nuevo ayer al mediodía, mientras tomaban un aperitivo. Esa escenografía tiene poco que ver con un estado de crisis o con la posibilidad de una destitución inmediata. De momento hay tanta preocupación como confianza.

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Quedan seis partidos para terminar la primera vuelta del campeonato. El plan inmediato consiste en ser fríos y no precipitar soluciones finales mientras haya salida. Esperar el regreso de los lesionados, para ver si la suma de efectivos mejora el rendimiento general del equipo, y respaldar el trabajo del entrenador de forma pública, desde luego, y también puertas adentro del club.

Víctor Fernández tuvo conocimiento directo ayer de todos esos detalles. Todos los responsables ejecutivos y técnicos dialogaron a lo largo del día con el entrenador para ratificarle su apoyo y absoluta confianza, además de detallarle los términos en los que habían tenido lugar esos encuentros. Lo que todos evitaron de forma expresa fue realizar declaraciones públicas acerca de la posición del entrenador. Con esa actitud querían resaltar su apoyo y evitar una imagen habitual en este tipo de tesituras: la de un entrenador ratificado en los medios de comunicación por sus directivos. En estos momentos Víctor no precisa ninguna confirmación pública, por el simple hecho de que su puesto no se pone en cuestión desde el Real Zaragoza.

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