Ángel Martínez

"Podemos esquilar ovejas blancas, azules y negras"

Llegó el domingo por la noche a su casa. Allí le esperaban sus padres y su hermano. Ayer visionó el partido con los suyos. Disfrutó y devoró las lentejas: fue el plato del día.

Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Magnífico regreso el suyo al equipo titular.

No fue nada mal, la verdad. El equipo jugó a un gran nivel; para el partido del sábado ya estamos todos más que mentalizados.

Es usted muy modesto.

¿Por?

Hombre, habla del juego del equipo y de la victoria en Pamplona, pero no cita para nada que hizo un gol y asistió a Valdo Lopes en el segundo.

Un equipo es un engranaje de piezas y ayer me tocó ser una de ellas en la zona media. Evidentemente que me sentí feliz por hacer el primer gol, pero mucho más por la victoria del equipo.

¿Se precipitó en querer jugar ante el Deportivo, y de ahí su lesión?

No. Aquel domingo me levanté con buenas sensaciones y acabé roto. No pasa nada, ya que he aprendido del error. Pensábamos que sería una lesión más bien corta de tiempo, pero pasé mes y medio parado.

¿Ha pensado en cómo fue el gol?

Muy rápido en la acción y la ejecución.

¿Le pidió la pelota a Valdo?

Le pegué un grito considerable, pero me la dejó muertecita, perfecto para reventarla.

Mucha gente se pregunta qué se siente al hacer un gol en Primera.

Una alegría inmensa.

Piense un poco más, trate de hurgar en sus propias emociones.

Tratas de asegurar el golpeo de la pelota, que vaya bien dirigida. Cuando ves que el camino está despejado de piernas y que el portero no puede llegar a detener o despejar el balón, sigues la jugada con la vista y cuando te das cuenta que toca red, tienes un subidón de alegría indescriptible.

¿Uno piensa qué hacer?

No tienes tiempo. Meditas ir a un lado, a otro, buscas a tus compañeros que lo quieren celebrar; es lo mejor del fútbol, cuando no estás acostumbrado a hacer goles.

¿Qué le dijeron sus compañeros cuando formaron la piña?

Gritaban mucho. Todos estaban muy satisfechos.

Le comparan mucho con Sergio González, el medio del Deportivo.

Lo sé.

¿Y?

No tenemos mucho que ver el uno con el otro. Es cierto que llegó como canterano al primer equipo, pero mi forma de jugar me hace que tenga más llegada a la portería rival.

Vale, pero a la hora de pelear en la zona ancha, más o menos se parecen.

Ahí le doy la razón. Él pelea como un jabato en el área de creación del rival; es incombustible.

Hábleme de cómo está viviendo esta situación el equipo.

Somos muy felices y estamos convencidos de poder seguir así en el futuro, ya que nadie nos regaló nada: si estamos en zona Champions es porque nos lo ganamos.

Entonces, ¿el sueño es sólido?

Ya le digo, no es casualidad. A principio de temporada nadie daba un duro por nosotros. Todos hablaban de mantener la categoría, de hacer una campaña discreta.

¿Todos?

Bueno, la plantilla, los técnicos y algunos directivos, no, pero mucha gente comenzó a decir eso después de perder el primer partido de Liga, en casa frente al Valladolid (0-1).

¿Se imagina jugando la Champions League?

No. El campeonato es muy largo y no podemos despistarnos.

Pero la cosa no va mal.

¿Mal? Mire, si hubiéramos conseguido puntos que teníamos en la mano aún andaríamos por puestos más valorizados. Lo que sí es cierto es que entramos en el corte bueno de la clasificación, pero por detrás nuestro caminan equipos como el Atlético o el Valencia, al que ganamos en su estadio hace unas semanas.

¿Qué le dicen por la calle?

Hay culés en Girona que me piden que ganemos el derbi del sábado. Se alegran de que las cosas me vayan bien, y lo agradezco.

No se le subió nada a la cabeza.

¡Para qué! Me encanta pararme en la calle y charlar con ellos. Lo de firmar autógrafos ya me da más vergüenza, pero hablar con los aficionados me gusta. Es curiosa la manera que tienen de ver el fútbol.

Es decir, que lo que dijo hace un par de años, de la humildad de un futbolista, sigue en pie.

Y si me desvío, que no lo haré, me lo dice.

Usted inició la charla del tema estrella de la semana.

El derbi.

Exacto.

El Barça siempre es el Barça, un rival complicado de ganar, aunque estamos listos para ello.

No andan bien lejos de su estadio.

Son rachas.

Ustedes ya ganaron al Madrid en Montjuïc.

Podemos ganar a cualquiera, sean ovejas blancas, azules o negras.

¿Va con doble sentido?

Es el tema de moda. Pero no quiero que nadie me malinterprete. El fútbol ha de ser serio, pero debes sacar algo de punta a las cosas. Como dije antes, si estamos en la zona alta es porque estamos haciendo bien las cosas. El derbi pinta a partidazo del bueno, de los bonitos. Y en nuestra cabeza sólo entra el ganar para dar una alegría a los nuestros.

Y para escalar en la clasificación.

Eso también, claro. Afortunadamente, de pequeño jugué muchos encuentros de esa rivalidad. Aunque eres chico ya sabes de qué va la película y la rivalidad es evidente. Puede ser el derbi del siglo.

Dicen que puede volver a jugar Samuel Etoo.

Me alegro por él.

¿Le asusta?

Para nada. Ni él ni ninguno de sus compañeros, aunque reconozco que tienen un superequipo.

¿Qué resalta del juego culé?

La forma que tienen de hacerlo por dentro, Xavi y Iniesta conducen muy bien al equipo.

¿Les gusta como juegan los medios?

Sin duda. Son un lujo de futbolistas. Saben mover con mucho criterio a sus compañeros; son la inteligencia en el terreno de juego.

Hablaba antes de esquilar ovejas blancas o negras. A las primeras (Madrid) las raparon hace unas semanas, pero dio la sensación, tras el partido de Pamplona, que entre ustedes hay mucha cautela en la plantilla para hablar del derbi.

Tras vencer a Osasuna el grupo sólo pensaba en celebrar la victoria. Ya habrá tiempo esta semana para poder comentar cosas de lo que puede pasar el próximo sábado.

¿Piensa que el españolismo ha vivido en cierta manera con complejo de inferioridad con respecto al Barcelona?

Según como se mire.

¿Lo puede aclarar?

Por orgullo no nos gana nadie: ni el Barça, ni el Athletic ni el Madrid... En cambio, pienso que esa sensación es comprensible.

¿En qué sentido?

En el trato que reciben ellos y nosotros. Ser del Barça es lo sencillo, lo fácil. Todo es como mucho más sencillo. Tiene a casi todos los medios de comunicación abocados a sus noticias y movimientos. Nostros, en cambio, vivimos más en la sombra para casi todo el mundo. Pero eso nos hace más fuertes.

Volviendo al grupo, el que la rompe es Albert Riera.

Es brutal lo que hace en el terreno de juego. Él debe aprovechar esa superioridad, al igual que el grupo, que debe guiarse por su forma de jugar.

¿Se siente bien al lado de Moisés Hurtado?

Claro, pero no sólo con él.

Pensó en algún momento que podría perderse el derbi.

Sé por dónde va. Me excedí en la entrada a Juanfran Torres, cierto, y por suerte que el árbitro me mostró la amarilla.

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¿Se le fue la cabeza?

Entré duro, como le dije, pero todo fue fruto de las ganas que tenía de jugar al fútbol. Mes y medio en el banquillo es mucho tiempo como para no ir a por todas. Me disculpé con Juanfran al instante.

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