El fútbol vuelve a la favela
La demanda masiva de futbolistas brasileños provoca la apertura de campos para producir más jugadores
En la devastadora favela de Ciudad de Dios vuelven a florecer los campos de fútbol. Los tres últimos han sido idílicamente bautizados: El Show de la Bola, El Campo de la Festividad y El Campo de las Estrellas. Su construcción obedece a la necesidad de producir futbolistas tras la estampida de sus jugadores en los últimos tiempos. El año pasado, sin ir más lejos, emigraron 1.054. "Antes todos querían emular a Romario, pero se antojaba difícil. Ahora los empresarios merodean por Manguinhos, Complexo do Alemao, Monte da Penha y hay más opciones de salir", comenta Alan Peres, futbolista criado en el Bonsucesso brasileño que llegó a jugar en el Metz francés.
Los futbolistas brasileños están de moda y las causas las apunta el director deportivo de un equipo de la Primera española. "En los 90, España demandaba más argentinos. De Brasil venían cracks. Pero los jugadores de perfil medio eran argentinos, fiables y baratos. Sin embargo, sus clubes dispararon el precio de los traspasos y los brasileños ganaron protagonismo con el cambio de siglo por su mejor prestación en el ratio calidad-precio".
Abaratar.
El precio se abarata debido a que el pase del jugador no pertenece a un club, sino a un empresario al que ceden una parte de sus derechos a cambio de que costeen sus gastos y los sitúen en el mercado. Y siempre es más sencillo cerrar un acuerdo con una persona que con un club.
Luizinho Quintanilla, ex jugador de Botafogo y Vasco y socio empresarial de Juninho Pernambucano, jugador del Lyon francés, advierte un cambio de escenario: "Cuando yo empezaba, los jugadores no tenían representantes. Hoy encontramos chicos de 15 años que ya son ofrecidos en Europa. El aumento de la demanda obliga a producir más jugadores y eso conlleva el incremento del número de campos". Canchas que brotan como setas en favelas históricas de Río como Jacarezinho, Rocinha o Vila Cruzeiro y en algunas de Sao Paulo como Heliópolis. Detrás surgen instituciones como la CBF, equipos locales como Flamengo, Fluminense o Sao Cristovao, clubes europeos históricos como Benfica o Sporting y multinacionales deportivas de rango planetario como Nike. El fútbol brasileño está de moda y hay que aprovechar el tirón.
La aristocrática hinchada del Fluminense entonaba en las malas épocas del Flamengo el cántico "¡Ela, ela, ela! Hay silencio en la favela". Ese silencio lo provocaba últimamente el desértico panorama de los baldíos de las favelas. Pero el fútbol vuelve a la favela. De hecho, nunca se fue de allí.
Pai Mineiro, el gurú de la favela
Pai Mineiro es el ojeador brasileño de mayor renombre y prestigio. El hombre que descubrió, entre otros, a futbolistas como Paulo Nunes, Marcelinho Carioca o Djalminha. Mineiro trabaja con un equipo que peina los valdíos del interior del país mientras él se deja ver por las favelas de Jacarezinho, Ciudad de Dios, Rocinha... Es un personaje del fútbol local, es el gurú de las favelas.
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