Segunda | Hércules 0 - Celta 1

Perera desnuda a Goiko ércules

El Celta pudo golear y el Hércules mostró su peor cara

Julián Burgos
Redactor en la Comunitat Valenciana
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
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El Celta se presentó en Alicante como el clásico equipo recién descendido después de muchos años en Primera que anda aturdido en los meses iniciales de competición. Y se marchó con la sensación de que esa etapa ya se ha quemado y de que pronto, si sigue así, estará con los de arriba. Lo mismo no puede decir el Hércules. Los alicantinos buscaban un punto de inflexión después de tanto empate. Y a fe que lo consiguieron. Ahora ya no sólo tendrán que luchar por enderezar una temporada gris. Por lo visto ayer, la meta semanal estará superada si el próximo domingo en Ipurúa al menos exponen algún argumento futbolístico.

Perera sólo fue el ejecutor del Hércules tras cabecear en la segunda parte un gran centro desde la izquierda, pero el autor intelectual del repaso que le dio ayer el Celta fue López Caro. Sin alardes ni experimentos, la defensa celeste (ayer naranja chillón) fue un muro de contención ordenado por el andaluz. Ni por las bandas, ni mucho menos por el centro (Rubén y Lequi estuvieron notables), el Hércules encontró la más mínima fisura. Después, a la contra, desarboló a los locales desde el minuto uno. En ese mismo instante Núñez ya falló a puerta vacía desde dentro del área.

Goiko dijo tras el choque que ésta era una derrota más pero pocos salieron del Rico Pérez con la misma idea. La debacle, aunque fuera por la mínima, desnudó a un equipo que no sabe a qué juega. Todas las carencias que se habían vislumbrado y que se escondieron tras una cortina de humo por los últimos empates, ayer se apreciaron más claros y meridianos que nunca.

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Y es que el técnico no da con la tecla adecuada para que este grupo de afamados jugadores que puso a su disposición Subirats, ofrezcan algún atisbo de ilusión a la grada. Lo de la Copa está claro que fue un espejismo y en la Liga, que es donde deben jugarse los cuartos, la imagen cada vez es peor. Al principio, el equipo goleaba a cambio de una fragilidad defensiva alarmante. Después, se encontró el equilibrio atrás sacrificando la zona de creación y el equipo aburría aunque sacaba puntos. Ahora, con cuatro medios centros y sin bandas, mezcla lo peor de cada versión: endeblez defensiva e inoperancia en ataque. De mal en peor.

El Celta, en cambio, sigue una trayectoria al alza. Lleva seis partidos sin perder, ya sabe de qué va esto de la Segunda y lo que es más importante a partir de ahora: tiene jugadores llamados a marcar la diferencia. El que más llamó la atención ayer fue Quincy, un holandés que jugó en las categorías inferiores del Ajax con Bechan y que fue un portento físico y técnico. Superó a la defensa siempre por velocidad aunque de cara al gol estuvo algo torpe. De estar acertado, un 0-3 habría sido justo.

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