"No seguiré en el fútbol más allá del Espanyol"
El director deportivo del Espanyol acaba de renovar su contrato hasta el 30 de junio de 2010 con posibilidad de quedarse uno más. Será su último viaje en el fútbol.
Leemos en El Mundo que éste sea, quizá, su último contrato profesional. ¿Mucho estrés?
No es que me estrese mucho. Sí es cierto que mi idea de futuro pasa por seguir en el fútbol dos o tres temporada más, que es el contrato que tengo con el Espanyol. En mi cabeza no está ir más allá. Es así.
¿Y qué será de Paco Herrera en tres años?
No lo sé. El futuro nunca sabes qué te puede deparar. A lo mejor un cambio de opinión aunque no soy de esos Desde hace mucho tiempo era como un objetivo vital, de llegar a cierta edad y a partir de ahí parar. Soy bastante consecuente con las ideas que tengo de futuro y es difícil que las cambie. Por eso que lo que tengo en la cabeza no va a variar.
La familia se lo va a agradecer.
Seguramente. Una de las cosas que tengo claras que nunca me perdonaré son los diez o doce años que he estado apartado de mi familia, siempre con visitas esporádicas
Antes le perdonarán a usted que usted a su propia conciencia.
Sí porque ellos sabían que esta es mi pasión.
¿Fichar sin dinero también entra dentro de esa pasión?
No es nada extraordinario. Muchos otros equipos están en la misma situación. Yo lo hago dedicándole más horas; tratando de tener más información que los demás. Eso lo simplifica todo. A partir de ahí está en que lo que se me presente sea lo suficientemente bueno como para que diga que sí.
O saber vender muy bien su producto, el Espanyol en este caso. ¿Es un buen comercial?
Tengo que serlo un poco, en efecto. Hay que tener un poco de comercial. Yo me tengo por muy malo.
¿Qué cuenta del Espanyol cuando se reúne con un futbolista, un agente o un club?
Ahora es más fácil que la gente sepa qué es el Espanyol y qué buen trabajo se está haciendo. La final de la Copa UEFA nos ayudó muchísimo. La imagen del Espanyol ya está proyectada. El club tiene una trayectoria histórica que no hace falta comentársela a nadie. No es un desconocido. Es un club importante. Lo que cuento es la verdad.
¿Y cuál es?
Pues que es un gran club con algunas dificultades pero que tiene más cosas buenas que malas.
¿El hecho de que sólo el Real Valladolid gastara menos dinero que el Espanyol en verano quiere decir que lo mejor lo tenía ya en casa?
Sin duda. Nuestro gran reto, al margen de encontrar esas dos o tres posiciones que nos ayudarán a completar el equipo, es mantener la base.
Esa base también es Rufete, que ha vuelto.
A Rufo le necesitamos fuera y dentro, como lo es Lacruz o Velasco, cuando estuvo aquí: en el campo siempre rinden y fuera de él, en esa parte invisible que es el vestuario, son un ejemplo y una ayuda inestimable para todos los demás.
El equipo podría volver a ser casi un calco al del año pasado.
Para mí es importante que exista la posibilidad de que esto suceda porque sería síntoma de que tenemos una estabilidad en todos los sentidos. La probabilidad de que jueguen otros pero que sigan, por ejemplo, Riera, Rufete o los demás es, para mí, lo más importante. El Espanyol necesita tener 12 ó 13 jugadores que puedan mantenerse en el club tres, cuatro o cinco años como un once. Porque es una garantía y además es una prueba de madurez de este club.
Habla de equipo para años. Le faltan por cerrar sólo dos flecos: Coro y Moisés. ¿Cree que la renovación de Coro pueda interpretarse como más sentimental que deportiva? ¿A Coro le vendría bien marcharse de aquí?
Puede ser. Es una pregunta que debe responder él. Imagino que él también se lo cuestiona. Coro es, por tradición, un jugador importante para el club pero no tiene continuidad. Él debe saber si quiere probar otra vía. Nosotros confiamos en él, queremos que siga con nosotros. El año pasado le propusimos seguir, ahora se lo volvemos a hacer. Le respetamos pero lo que no podemos darle es un sitio en la alineación porque es una cuestión de campo.
Otro que juega poquito es Jónatas.
Él ha encontrado la estabilidad que se refleja en la última charla no preparada que he tenido con él. Lo único que falta es que tenga esa oportunidad y la aproveche. Es mi apuesta. Tengo fe en que funcionará. Es un caso como el de Albert Riera. Un futbolista al principio pasa un momento difícil y sin embargo acaba explotando. Cuando tienes mucha calidad al final tiene que salir por algún sitio.
El vicepresidente Sebastián Javier dijo en AS que los fichajes de los brasileños les habían salido rana. ¿Por qué vuelve usted a Brasil?
Primero porque tenemos una posibilidad de fichar con unos acuerdos muy favorables que tenemos con un club (Gremio de Porto Alegre) para llevarnos jugadores jóvenes con proyección. Segundo porque es nuestra obligación tener información de todo el mundo. Éste será un viaje igual que los que hacemos en Europa. Y en tercer lugar, si verdaderamente hay un futbolista que pueda interesarnos debemos ser ambiciosos y tratar de ficharlo. No creo que nos hayan salido tan mal. El que fichó a Fredson Cámara acertó porque ha dado un rendimiento. No todos los fichajes llegan para ser titulares. Lo de Costa es distinto. Ha dado un poco de aquí y de allá pero casi siempre que salió dio un rendimiento.
Tamudo es la cara opuesta. Desde la directiva ya se sondea la búsqueda de un sustituto para cuando el capitán baje el pistón. ¿Le preocupa cómo encontrar al nuevo Tamudo?
A mí no me preocupa la edad. Cuando hablo de madurez hablo de eso, de que el club siempre ha tenido prisas en según qué cosas. Y éste es un caso. Tamudo hace años que está en esa situación. Una vez más hay que dar un golpe en la mesa. Acaba de cumplir 30 años y tiene, como mínimo, tres temporadas más al máximo nivel. Hay tiempo. No debemos acelerar el proceso de su marcha y sí disfrutar de su juego.
¿Tiene algún sustituto en la cabeza?
Sí, pero es complicado. Nuestro planteamiento es: "Vamos a por el mejor". Y a partir de ahí bajas el listón. Son pequeñas frustraciones que, sin embargo, te animan a seguir.
Esas frustraciones que unen a las familias. ¿Ve al Espanyol como un club familiar?
Sí. Y de gente entrañable como los aficionados que nos paran en la Ciudad Deportiva.
¿Hay que olvidarse de esa idea para que pueda dar el salto definitivo?
No. Mientras esa gente esté ahí todo irá bien. Yo ya estoy en un grande. Mi trabajo se dirige a complementar. He intentado adaptarme al club. En el Espanyol hay cosas buenas.
Defínanos al presidente Sánchez Llibre.
Dani es un gran presidente que deja trabajar. La relación es fantástica en todos los aspectos. Le veo cercano y forma parte de esa familia del Espanyol.
¿Hay algún chico en Sant Adrià que usted crea que puede ser un fijo en el primer equipo en unos años?
Hay jugadores, varios, pero no daré nombres. A partir de ahí habrá que esperar cuatro o cinco años para verlos.
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