Ljungberg, un sex symbol a la sombra de Beckham
El sueco atizó a Raúl: "A España no le ha ido mal sin él"

Ljungberg se ha recuperado a tiempo de su enésima lesión muscular y jugará esta noche en Chamartín. Ayer, después de sacudirle a Raúl -"A España no le ha ido mal sin él", dijo-, el capitán de Suecia cumplió entre bastidores con la televisión de su país. Los cámaras recogían los trípodes y quedaba una decena de periodistas en la sala de Prensa del Bernabéu, apenas uno perteneciente al sexo femenino. Ella, Irene, divisó a un futbolista desaliñado, con sudadera ancha y pantalón corto, y emitió su juicio: "Pues a mí no me parece muy atractivo".
En verdad, Karl Fredrik Ljungberg (Vittsjo, Suecia, 1 de abril de 1977) es de esos pocos hombres que ganan desnudos. Un tipo que con pantalón y camiseta pasaría desapercibido en cualquier centro comercial, pero que sin ropa le pisó los talones al mismísimo Beckham en el cada vez más concurrido olimpo de los sex symbols futbolísticos. En 2004, el a menudo inspirado dedo del diseñador neoyorquino Calvin Klein le designó como modelo de ropa de calle y, lo que más éxito reportó a la simbiosis, de ropa interior. Sus calzoncillos blancos y rojos, su hercúlea tableta de chocolate, siguen aún estos días prendidos en la retina de quinceañeras, maduras, veteranas y gays; en el corazón de Denise López y Madeleine Lexander, macizas con las que el divo sueco ha mantenido algún tipo de relaci en las cuentas de los ayuntamientos de medio mundo, que durante esos días de locura tuvieron que multiplicar el gasto en marquesinas para los autobuses (en Madrid, los fans rompieron varios cientos de ellas para quedarse con los pósters)... Y, por supuesto, en las envidias de muchos hombres heterosexuales, que encontraron en el fútbol cada vez más apagado de Fredrik una justificación para sus iras.
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Wenger y Henry.
Ljungberg llegó al Arsenal en 1998 porque Arsene Wenger, que siempre ha inventado el recambio antes que la estrella, preveía ya la salida del extremo holandés Marc Overmars. Fredrik acababa de ser nombrado mejor jugador de la Liga sueca tras varias temporadas de mérito en su club de siempre, el Halmstad, y recogió el testigo de Marc cuando éste, en 2000, se marchó al Barcelona en descomposición de la era Gaspart. Pronto, sus esforzadas carreras por la banda y su versatilidad (es diestro, pero ha jugado casi siempre en el interior zurdo) le convirtieron en uno de los ídolos de Highbury, siempre a la sombra del ahora culé Henry... Pero en 2005 los constantes problemas musculares comenzaron a cargarse su carrera. Desde entonces ha penado por las alineaciones gunners (jugó, lesionado, y perdió la final de Champions 2006 ante el Barça) hasta que Wenger le obligó este verano a tomar las de villadiego. Continúa jugando en Londres, en el West Ham, y hoy portará el brazalete de capitán en el Bernabéu. Cuantas, y cuantos, desearían que llevara solamente sus famosos calzoncillos...



