"Estamos todos tristes porque era un gran amigo"
La estima hacia la persona antecede a la consideración como futbolista. Ayer murió Javi Escalza, defensa sobrio y, sobre todo, un tipo encantador, muy querido a tenor de las reacciones que su marcha ha provocado entre quienes fueron sus compañeros.
S e fue Javi Escalza, demasiado joven por culpa de una enfermedad que asumió y combatió con entereza. Su marcha deja un poso de tristeza no contenida en quienes le conocieron de cerca, aquellos futbolistas que compartieron con él temporadas rojiblancas y de otros colores. Ese sentimiento nace del aprecio que se gana aquella persona con la que resulta imposible no llevarse bien. Es hasta lógico que los futbolistas de su quinta se recreen en un recuerdo positivo, pero quizás no tanto que quienes tuvieron un contacto más esporádico, sólo ocasional, por ejemplo en las reuniones de ex jugadores, coincidan: "Un chico bien majo", en expresión muy común entre los más veteranos.
Txetxu Rojo no puede disimular que la noticia le ha dejado tocado: "Es que le he conocido bastante. Después de dejar el fútbol seguimos viéndonos con cierta frecuencia, él solía ir a pasear o a correr a Ereaga y hablábamos. Me he quedado un poco así... Era un buen tío. Superagradable. Javi tenía buena relación con todos y yo con él cultive cierta complicidad porque los dos jugábamos en la misma banda y luego, en los entrenamientos, los ejercicios que se hacían en pareja, siempre los hacíamos juntos. Le gustaba mucho el fútbol y charlábamos mucho".
La semblanza de Rojo no difiere de las que salen de boca de Daniel Ruiz Bazán o de Angel Iribar. Dani, que estuvo con Escalza en el Athletic y en el Barakaldo, prefiere rememorar una anécdota graciosa para combatir la pena por la noticia: "Entonces estábamos en el Barakaldo y era bastante callado. Una vez veníamos de Cádiz, de jugar en Liga, e íbamos a Oviedo para jugar la Copa. Hicimos la típica parada en León y seguimos hacia Oviedo. Tardamos un rato en darnos cuenta de que Javi no estaba, se había quedado hablando por teléfono y tuvimos que dar la vuelta para recogerle".
"Es una desgracia", continúa Dani, "sabíamos lo de la enfermedad, pero no esperas que llegue esto. Era un ejemplo de prudencia y discreción". Iribar apostilla: "Parecía introvertido, callado, era su estilo, pero cuando estaba en confianza era alegre y conversador. Siempre tenía buena cara y nos demostró un gran afán de superación a cuenta de su enfermedad. Estamos todos tristes porque era un gran amigo".
Escalza (Arrankudiaga, 1952) jugó diez campañas en Primera División, siete de ellas en el Athletic y luego tres en el Espanyol, completando un total de 302 partidos oficiales. Acabó en el Sestao, donde inició una etapa de técnico como ayudante de Jabo Irureta.
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Internacional. "Era polivalente, podía jugar en cualquier puesto de la defensa, siempre estaba a punto físicamente. Con Txetxu formaba una banda muy buena, se entendían muy bien", comenta Iribar. Y añade: "Era lo que se conoce como un jugador de club, pero cuidado, que llegó a ser internacional. Jugó tres veces con Euskadi y una con España".
Rojo ratifica: "Un defensa muy serio, bueno, pero cuando jugaba de lateral era de los que subía con criterio. Le gustaba mucho el fútbol, se cuidaba y entrenaba muy bien". Dani remata la descripción: "Cumplía al cien por cien lo que encomendaban hacer en el campo". Agur.



