Un hijo de haitianos que se encamina a los 1.000 goles
En agosto le hizo un doblete a los Galaxy de Beckham

Josmer (Jozy) Volmy Altidore es el hijo de un sueño. Sus padres, Joseph y Giselle, son naturales de Haití y, como miles de personas en el Caribe, emigraron a EE UU en busca una vida mejor lejos de la miseria que asola su isla natal. Lograron asentarse en Livingston, Nueva Jersey, donde el 6 de noviembre de 1989 vendría al mundo el delantero de los Red Bulls y de la selección estadounidense.
Nacía un auténtico depredador del área que empezó a mostrar sus habilidades cuando la familia Altidore se mudó a Boca Ratón, Florida. Allí consiguió una beca para una de las escuelas de fútbol más prestigiosas del país, la Schultz Soccer Academy. Su director y creador, Joseph Schultz, aún recuerda que le pidió a su mujer "que le pellizcase" cuando vio jugar por primera vez a un Jozy de apenas 8 años, y le augura un futuro sin límites tras haber marcado ya cerca de 900 goles en su carrera: "Lo predije hace años, Jozy llegará a lo más alto. Marcó más de cien goles en cada uno de los ocho años que estuvo con nosotros y el Boca Juniors Florida. Es el jugador más equilibrado que he visto en EE UU: tiene envergadura, velocidad y muchísima técnica".
Al draft.
En esta escuela empezó a llamar la atención de los ojeadores del país y de paso se ganó el apodo de Jozy. Su primer entrenador no sabía pronunciar Josmer y tiró por la calle de enmedio. De ahí a la Major League Soccer (MLS) sólo hubo un paso. Con apenas 16 años fue elegido en el Draft de 2006 en el puesto 17 por la franquicia de Nueva York, entonces Metrostars, hoy Red Bulls tras la compra del equipo por parte de la multinacional.
Una precocidad que Altidore se encargó de seguir demostrando. Fue el más joven en debutar en unos playoffs de la MLS y en marcar un gol. Lo logró con 16 años y 337 días, batiendo el anterior registro del jugador del Glasgow Rangers DaMarcus Beasley en casi tres años. Y lo hizo con marca de la casa: un zapatazo desde 30 metros.
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Una irrupción que unida a su impresionante poderío físico le han situado a la altura de las principales estrellas de la competición. De hecho, David Beckham ya ha experimentado en sus propias carnes el talento de Altidore. Fue el pasado 18 de agosto, cuando Nueva York derrotó a Los Angeles Galaxy por 5-4 con un doblete del ariete estadounidense.
Ahora, y tras disputar con EE UU el Mundial Sub-17 de 2005 y el Mundial Sub-20 del pasado verano, le llegará el premio de debutar con la absoluta mañana en Suráfrica. Otro paso para un jugador que quema etapas endiabladamente y ha dicho que su siguiente reto es dar el salto a Europa cuanto antes. El Real Madrid podría hacer ese sueño realidad...



