Italia: los ultras declaran la guerra al Estado
La Fiscalía de Roma aplicará el agravante de terrorismo a los detenidos. La ministra Melandri pide la suspensión de la liga


El Gobierno de Italia anunció anoche una batería de medidas para frenar la violencia ultra desatada en el país tras la muerte de un seguidor del Lazio, Gabriele Sandri, de 26 años de edad, por una bala perdida que supuestamente salió de la Beretta 92 SB del Polstrada Luigi Spaccarotella, que puede ser acusado de homicidio involuntario.
La ministra de Deportes, Giovanna Melandri, confirmó que el próximo domingo no habrá fútbol profesional en el país, que los seguidores ultras no podrán viajar a apoyar a sus equipos, que los clubes deberán contratar seguridad privada en los estadios con capacidad para más de 7.500 espectadores y que, lo más importante, a los tifosi que alteren el orden público se les aplicará el agravante de terrorismo, como ya se ha hecho con los detenidos tras los graves disturbios de la tarde-noche del domingo en Roma que dejaron un balance de 75 carabinieri heridos. Los arrestados ingresaron en prisión y serán enjuiciados por la vía de urgencia, tal y como prevé la ley antiterrorista italiana.
Nada más conocerse la decisión tomada en la reunión a tres bandas mantenida entre los ministros del Interior, Amato, de deportes, Melandri y la Federcalcio, las páginas web de los grupos ultras más radicales de Italia llamaron a la insurrección en lo que puede considerarse una auténtica declaración de guerra a la Policía y al Estado italianos.
De momento, y dado que la Serie A parará el próximo domingo por el decisivo partido de Italia contra Escocia en la clasificación para la Eurocopa, es posible que tampoco haya partidos de Primera dentro de 15 días porque, según la ministra Melandri, "hay que serenarse y tomar medidas serias".
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El parón liguero ha sido recibido con división de opiniones. Donadoni, el seleccionador italiano, dijo que "si el parón acaba con la violencia, lo firmo el primero". Pero Buffon, una de las estrellas del calcio, piensa que "la trágica muerte del muchacho romano fue sólo el pretexto que buscaban los ultras para provocar el caos. Y lo peor es que lo consiguieron".
Mientras unos discuten sobre si hay que jugar o no, otros lo hacen sobre las circunstancias en las que murió Sandri, cuya capilla ardiente se abrirá hoy en la Iglesia de Santa Rita, en la Plaza Campitelli de Roma entre extraordinarias medidas de seguridad ante la amenaza ultra de convertir el sepelio en otra batalla campal



