Primera | Encuentro en AS

Marcelino: "Hay doce equipos que luchan por la permanencia"

Tras cuajar una gran campaña con el recién ascendido Recreativo, decidió hacer las maletas y fichar por el Racing. Después de once jornadas, su equipo roza los puestos de UEFA. Ayer, el técnico asturiano estuvo en AS y pasó revista a sus primeros meses en el banquillo de ElSardinero.

El técnico repasó sus cuatro meses como racinguista.
Sergio Gómez
Diario AS
Actualizado a

Terminar rozando las posiciones UEFA con un recién ascendido como el Recreativo y desplegando un juego lustroso le valió para ganarse el calificativo de técnico revelación de la pasada temporada y un buen puñado de ofertas. Getafe, Deportivo, Betis y Levante llamaron a su puerta, pero prefirió residir a orillas del Cantábrico. "Decidí ir a Santander porque sencillamente fueron de frente conmigo", confiesa Marcelino García Toral (Cereñes, Asturias, 1965). Y no se le intuye ni un ápice de arrepentimiento: "Estoy muy bien, es un club muy cómodo para trabajar porque me ha dado todo lo que le pedí, y no sólo en materia de fichajes sino también, por ejemplo, en mejorar las infraestructuras para el trabajo diario". Esa tranquilidad es extrapolable al caminar del equipo en la Liga. Actualmente es octavo, a dos puntos de la UEFA, y uno de los conjuntos menos goleados. Hay ilusión en Santander, no obstante, esta campaña se ha batido el récord en número de abonados.

Sin embargo, Marcelino se sacude inmediatamente los elogios y comienza a repartir responsabilidades: "Tengo un buen equipo, gente implicada al cien por cien y eso es lo más importante para mí". Mentar la implicación y Alfredo Relaño pone el nombre de Munitis sobre la mesa. "Es impresionante su entrega y responsabilidad. Se cuida mucho. Llega el primero a entrenar, se toma un buen tiempo para hacer sus estiramientos y siempre lo da todo. Reúne muchísimas virtudes; es un auténtico ejemplo". Pero no sólo repara en veteranos como Munitis o Pinillos ("Es el Merino del Racing"), sino que también se vuelca con los más jóvenes. "Tengo buenísimos chavales. Por poner un ejemplo, Jorge López me ha impresionado, es muy buen jugador y una bellísima persona". Mención aparte mereció el argentino Garay, uno de los culpables de que al Racing únicamente le hayan marcado nueve goles. Marcelino hizo una apología en toda regla del central: "Es un auténtico crack. Tiene 21 años y, a pesar de medir 1,87 metros, es un central bien hecho, tiene como pie un guante, un fenomenal juego de cabeza y ve el fútbol antes que nadie. No tengo ninguna duda de que el año que viene estará jugando en un equipo grande". Tomás Roncero se vistió entonces de negociador: "¿Cuánto cuesta, Marce? Este para el Real Madrid". "No lo sé, pero nosotros debemos asumir una posible marcha; somos un club vendedor".

Zigic. El técnico ya ha demostrado su capacidad para acoplarse a las circunstancias; en el Recre y en el Racing. Este verano, la entidad de Francisco Pernía vendió al Valencia a Nikola Zigic, máximo goleador del equipo el año pasado, y los racinguistas no se han resentido. "Su marcha no nos supuso un gran contratiempo. El año pasado, los córners y las faltas las defendían en zona porque estaba él. Al principio lo pusimos en práctica y tuvimos que cambiarlo. Ahora, el Racing tiene otro modelo de juego, diferente al anterior". Y en ese modelo de juego la velocidad pasa por ser uno de los pilares de Marcelino. "Después de mi experiencia con el Recreativo en Primera División, tengo muy claro el tipo de jugadores que necesito para mi equipo. De medio campo para atrás, quiero experiencia, seguridad y velocidad; de medio campo para arriba quiero sobre todo velocidad". No extraña, por tanto, que nombre a Messi como el jugador más determinante del momento.

Sin embargo, llegados a este punto, Marcelino se rinde a un futbolista: "Forlán me encanta, es un delantero colectivo impresionante. Tengo imágenes en donde se ven sus movimientos y la verdad es que me gusta muchísimo. También Villa". Pero es consciente de que para contar con jugador de ese nivel hace falta un fuerte desembolso, pero matiza: "En el mundo del fútbol, las grandes inversiones no te garantizan al completo el éxito. Hay que ir poco a poco. Este año, el Racing es más poderoso que el anterior. Es necesario que el club tenga ingresos suficientes y, a su vez, un control de gastos para tener luego un presupuesto acorde para poder luchar". En ese sentido, no duda sobre cuál debe ser el espejo de toda entidad modesta: el Sevilla. "Hace siete años estaban en Segunda. Tras su ascenso, fueron creciendo poco a poco, acertando en las ventas y dando de pleno en las contrataciones y ahí tienes al club y al equipo".

Pero Marcelino es un enemigo enconado de cábalas y comparaciones. Su visión del Racing no sobrepasa esta temporada, el próximo encuentro de Liga ante el Deportivo: "La idea es centrarse en el próximo partido y sumar cuanto antes los 42 puntos que te dan la permanencia. Dependiendo de cuando alcances esa cifra, los objetivos serán unos u otros. La permanencia es el objetivo de doce o trece equipos de la Liga. ¿La UEFA? Llegar ahí es muy complicado porque hay siete u ocho equipos como el Villarreal, el Zaragoza, el Espanyol o el Atlético que este año son aún más potentes. Pero lo primero es lo primero: los 42 puntos. Dependemos mucho de las lesiones porque la plantilla es un poco justa. Por ejemplo, para los dos puestos de arriba y para las dos bandas cuento con cinco futbolistas. Si se lesionan uno o dos pasaríamos algunos apuros". Por eso, el técnico ya espera los refuerzos que el club haga en el mercado invernal. "Por lo menos, vamos a fichar a un interior", confesó.

Analítico. Marcelino pertenece a una nueva hornada de técnicos concienzudos, metódicos. Ernesto Valverde, Unai Emery o Lucas Alcaraz son algunos ejemplos de estos jóvenes entrenadores que han irrumpido con fuerza en la Liga. "Esto es importante pero creo que son rachas. Si algunos clubes optan por incurrir en el riesgo de firmar a técnicos jóvenes y el resultado final es positivo, se forma una corriente como la que vivimos en la actualidad. Ahora tenemos el ejemplo de Juande Ramos o Rafa Benítez. Eso hace años era poco probable".

¿Haría las maletas a Inglaterra como ellos? Marcelino no se deja cegar por la Premier League: "Me llena de ilusión que se confíe mucho más en el técnico español pero, particularmente, es mucho más ilusionante para mí entrenar a un gran club español, pero eso tiene que llegar. Yo me centro en el trabajo y en hacer bien mi trabajo. Me siento un auténtico privilegiado porque con la cantidad de entrenadores que hay por ahí, que esté entre los veinte de Primera es una gran noticia. Ahora, la ilusión de entrenar a un equipo de más entidad está ahí". "Dentro de unos añitos, al Santiago Bernabéu directo", bromea Roncero. El asturiano utiliza una sonrisa como respuesta. No representa ninguna obsesión para él llegar a dirigir a un grande a medio o largo plazo. De hecho, su horizonte deportivo no va más allá de los quince años. "No me veo entrenando dentro de diez o quince años, sinceramente. Es una profesión que me absorbe mucho tiempo y tal vez pudiera caer en la comodidad. Y eso lo vería como una traición. Aguantar este ritmo durante muchos años es complicado".

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El día a día de Marcelino transcurre entre informes de su equipo, exámenes de los rivales, entrenamientos. Famosas son sus duras sesiones: "Nosotros entrenamos muy fuerte. Lo hacemos durante una hora y media o dos sólo por la mañana, los miércoles en doble sesión y el jueves sólo por la tarde. Los preparadores físicos dan mucha importancia a esta sesión porque aseguran que sirve para acostumbrar a los biorritmos al inminente partido. Cada cuatro semanas descansamos dos días". "Pero a cambio les damos más descanso en vacaciones", finaliza como queriéndose despojar de cualquier sospecha de inflexibilidad.

El encuentro finaliza con la tensión que protagonizó Schuster con la Prensa en las últimas fechas. Marcelino cree encontrar una explicación: "En ocasiones sucede que hay un comentario repetido que consideras que es injusto. Llega un momento en que te hace daño y te calientas. A mí me ocurrió. Luego te das cuenta del fallo que has cometido e intentas aprender de ello".

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