Óscar inspira al Zaragoza para hacer tres en raya
Una tercera victoria seguida abriría de pleno la puerta de Europa

Para mirar bien al Zaragoza y al Valladolid quizás haya que ponerlos, en sentido fi gurado, espalda contra espalda. De alguna manera sus circunstancias explican ese juego que proponemos. El Valladolid tiene menos puntos (siete) que crédito por su fútbol o por su atrevimiento; el Zaragoza cuenta más puntos (diecisiete) que crédito se le ha concedido. Esas dos paradoja resultan en cierto modo fáciles de explicar. El Zaragoza se incendió él solito, por combustión interior que, a la vista de todo y pasados unos días, no parecía tan grave como para la que se lió. Otra cosa fue la vergüenza europea y haber arrastrado el nombre del equipo en el Calderón y el Camp Nou. Eso sí queda.
El Valladolid, por su parte, es un recién ascendido con algunos peligros ciertos, al que no se debería medir por los parámetros convencionales en estos casos: la clasifi cación o la fonética de los nombres. Le gusta quitar el balón en el medio y llegar veloz por afuera, con Sesma y Sisi. Ahí, en esa zona, se va a jugar el choque. Si el Zaragoza quiere imponerse debe tener cuidado, no entregar la pelota a la ligera, juntarse para recuperarla, moverse con ligereza y compás, atención a los lados y ni una confi anza.
Mendilíbar juega a pecho descubierto. Quiere a su equipo veloz y atrevido, por encima de las circunstancias: uso rápido de la pelota y llegada por afuera. Juega a partir de sus propias convicciones, traídas de Segunda División. Ha cruzado el espacio entre una categoría y la otra con el mismo fútbol, con ocho fi chajes pero sólo uno verdaderamente titular: Jonathan Sesma. El veterano Alberto ya le ha arrebatado la portería a Butelle. Ahí tiene un problema indisimulable: nada de cesiones fi losófi - cas, sí, pero el Valladolid encaja goles con facilidad. Todo en el Valladolid es muy encomiable... pero poco productivo.
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Fortín. Ese es un problema mayor frente a un equipo en cuarto creciente como el Zaragoza. La Romareda ha tomado condición de fortaleza (once meses sin derrota) y ahora los leones cazan en grupo. Dos medios soportan el edifi cio y cuatro delanteros tácitos articulan el gol en muchas direcciones. El Valladolid suele adelantarse (justo lo contrario que el Zaragoza), pero con frecuencia el partido se le hace largo: cedió una ventaja de dos tantos contra Osasuna (2-2) y Mallorca (4-2). Sufre una contradicción muy poco edifi cante: gana más elogios que partidos.
En realidad, el choque parte del lado del Zaragoza. Es mejor libra por libra. Se ha recuperado con una goleada espectacular (Villarreal) y un resultado práctico (Almería), y eso tal vez anuncie una consistencia sostenible. Si hace tres en raya, tercera victoria consecutiva, se le abrirán las puertas de Europa, el trauma de este año. Lo demás está donde siempre debió estar, en los jugadores: el momento de Ayala, el crecimiento de Luccin y Zapater, la explosión de Óscar y Sergio García, la dinamita de los dos de arriba. Y en el fondo, César. El césar.




