Multifútbol
Antes de que el Barça tropezara, el Madrid dio un golpe de autoridad en Mestalla y el Valencia se desangra a medida que toma cuerpo la resurrección del Atlético. Los rojiblancos y el Villarreal confirmaron sus candidaturas a entrar en Champions, mientras el Betis y el Levante se postulan para el descenso.


Un iniesta mareado
Cualquier cosa buena se puede esperar de un futbolista con la calidad y la inteligencia de Andrés Iniesta. El guión coescrito por Rijkaard y Aragonés obliga al albaceteño a una interpretación camaleónica. En apenas tres meses de temporada, Iniesta ha jugado de casi todo: de atacante por la izquierda, en lugar de Ronaldinho; de mediapunta, en la Selecci de eje, cinco patrón, cuando la ausencia de Touré desprotegió a los culés de referencia en el pivote; hace pocos días regresaba a la zurda, esta vez con la Roja en Dinamarca... Ayer, en Valladolid, y el domingo, ante el Almería, Andrés ha tenido que convivir con dos hombres a los que estuvo sustituyendo semanas atrás en el once azulgrana (Ronnie y Touré), y por primera vez en mucho tiempo nos pareció un jugador gris. Debe de estar mareado con tanta mudanza.
Guille franco, bajo la sombra de Hugo
Nostalgia, saudade, mirar atrás soñando que cualquier tiempo pasado fue mejor. Virtudes éstas, o defectos, muy latinos y acusados en los que menos se han contaminado por el europeísmo, al otro lado del océano. Mientras en Argentina no hay 10 que salga airoso de la comparación con Maradona (a Messi sólo se le considera en camino), en México los 9 se acomplejan cuando oyen hablar del implacable Hugo Sánchez. Guille Franco llegó a Villarreal con la etiqueta de marras y el fantasma le echa una mano a los metas rivales. Guille lo hace casi todo bien, menos chutar a gol: antes de marcarle al Levante, anteayer, llevaba 667 minutos sin ver puerta.
Vela es un 'wenger boy' de Erasmus
Al imberbe superArsenal de Wenger le sobran boys con talento: Cesc, Eboué, Denilson... Vela jugó en Salamanca el año pasado porque las leyes británicas son estrictas con los menores del extranjero. En marzo, el mexicano cumplió los 18 y podía haberse quedado esta vez con el equipo reserva de los gunners, pero a Arsene ése le parecía poco desafío para la meteórica maduración del zurdo eléctrico. Por eso le cedió a Osasuna. En Pamplona, el muy Cuco Ziganda lo administra con el cuidado que requiere su complicada edad, aunque le cueste resistirse a sus encantos. Titular en Sevilla, Vela metió un gol, dio otro y se cachondeó de la zaga del Betis en pleno.
El rombo de Óscar: ¿valentía o temeridad?
Óscar Fernández: elogiable, pero sin duda equivocada su forma de afrontar el marrón de sustituir a Quique, con un Miura llamado Madrid, además, en chiqueros. Lo lógico en medio de la tormenta que vive el Valencia habría sido resguardarse y ni el rival, ni la tradición reciente (sólo Cúper y Benítez usaron ese dibujo y con cuentagotas) aconsejaban eliminar uno de los pivotes. Pero el breve técnico ché decidió salir en camiseta a 40 grados bajo cero, traspasar esa delgada línea roja que separa la valentía de la temeridad. Sin una pizca de miedo no llegamos a nada, o sí: a un 1-5 histórico. Piensa uno en Óscar y no puede sino evocar ese corto y ultrajante momento de gloria que nos concedería en la TV una bajada de pantalones.
El personaje: Gago
Antes del entrenamiento llovía sobre la ciudad deportiva de Boca, y Gago, como casi siempre, fue el primero en llegar al
campo. �Váyase a casa; de usted no me puedo permitir una gripe�, le ordenó socarronamente Alfio Basile, el entonces
técnico xeneize. Pocos meses después, Fernando nadaba en Madrid contra esa corriente feroz que supone la adaptación a otro país, otra Liga y a un ritmo de juego muy diferente. Contra la heroica exigencia de sostener al mejor club del siglo XX en el centro del campo. Un partido decente, ante el Depor, y otro notable, en Valencia, indican que no nos precipitamos al señalarle como heredero mediático de Redondo. Sin la confianza suficiente, cualquier proyecto de crack puede convertirse a la mediocridad. Tal vez Gago necesite sólo sentirse importante, como lo fue en La Bombonera y como lo sigue siendo para un Basile que, ahora como seleccionador de Argentina, no ha prescindido de él ni en sus peores momentos de gripe
futbolística por el Bernabéu.
Halloween en Almería
Era noche de Halloween y se vieron disfraces por las gradas del Mediterráneo. Habría meigas, claro. No existe explicación científica para el repertorio de goles imposibles de fallar que erraron Ortiz, Sergio y Milito: la echaron fuera, sin presión y sin portero.
Del 'Tikotazo' al 'Casquerazo'
El león Tiko se desespera entre lesiones, pero ya no echamos de menos sus Tikotazos porque Casquero ha ocupado su lugar en nuestra retina y en las pesadillas de los porteros. El medio azulón fusiló a Iraizoz con otro de esos zambombazos imparables.
Maxi o el espíritu del Cholo
Apartado a un segundo plano por la fiebre de Kun, pero igual de fundamental en la resurrección atlética está resultando el espíritu de Maxi Rodríguez. No son sólo sus goles: son sus ganas, tan parecidas a las de otro ídolo rojiblanco, el Cholo Simeone.
Lux debutó con picadores
Debut por fin en Liga de Germán Lux, ese proyecto de Gatti (no se pierdan su melena al viento) que se trajo el Mallorca de River. Salió por el expulsado Moyá con una primera misión casi imposible: parar un penalti. Ay, Loco...
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Liga de agresiones fantasma
Inglaterra, que dio a luz al fútbol, tiene en su Federación sillones decimonónicos, pero también un DVD para evitar que las agresiones se queden sin castigo. El que la hace, la paga. Aquí le dimos la espalda al vídeo mientras Cáceres golpeaba a Oriol en Huelva.



