El Zaragoza olvida su guerra civil con goleada
Óscar inspiró un triunfo brillante ante el equipo de moda

Estaban el paint-ball, el derribo de hoteles, el tai-chi y la curda colectiva. Pero no teníamos contemplada la bronca como posibilidad terapéutica. Menos para un equipo de fútbol. Pero resulta que funciona, o eso sugiere el repaso que el Zaragoza le dio ayer al Villarreal: cuatro goles en un ejercicio colectivo encomiable; trabajoso primero por el rigor del Villarreal en el medio campo; burbujeante después de que Oliveira abriera camino con un cabezazo. Tomasson rozó el empate, pero el danés tenía los pies torcidos y no atinó.
Cuando Pellegrini, animado por la desventaja, permitió a su equipo romper filas y lo abrió al 4-4-2, el Zaragoza lo descosió. Anudó el partido con un Ayala portentoso y Pavón atento a cualquier minucia; en el medio, Zapater y Luccin patrullaron día y noche, esquinas y avenidas. El Villarreal se fue deshaciendo y ni siquiera se agitó con Rossi y Nihat. El Zaragoza había hecho de la pelota una delicia. Tiró del hilván Óscar y dejó al rival en marianos de algodón. Óscar repartió juego como el que llena copas de champán. Concretó el 2-0 en un regalo de Capdevila. Diego Milito hizo el tercero de penalti. Y Óscar coronó su memorable tarde con un pase de dibujos animados para que García pintase el cuarto. Fue tan hermoso que parecía una broma. Después de una semana entera de guerra civil, goleada al equipo de moda. Eso es una transición y no la del 78.
Pellegrini
"La diferencia en el marcador no refleja lo que ocurrió. La primera parte fue pareja y, tras su gol, nosotros tuvimos una ocasión de Tomasson. A partir del 2-0 ya nos desarbolaron al contraataque, porque tienen grandes jugadores para eso".
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Víctor Fernández
"La victoria ha sido fruto de un trabajo colectivo que ha permitido la brillantez de algunos jugadores. El Zaragoza ha mostrado dolor y orgullo por lo de los últimos días, y había que demostrarlo así: tuvimos mucho juego y mucha actitud".




