Un líder que rota y un Depor agazapado
Higuaín por Sneijder. Lotina, con el once que venció en el Pizjuán

No hace mucho tiempo, cada visita del Deportivo era un clásico donde el Madrid solía vengar las afrentas de su último viaje a Riazor. Y así discurrían los partidos, tachando agravios y añadiendo otros. Ahora no corren buenos tiempos para el Depor. Campeón en 2000 y subcampeón las dos temporadas siguientes, con semifinales de Champions incluidas, el club lleva tres años conmocionado, readaptándose a su nueva condición de humano con deudas. Sin embargo, si en algún lugar el Deportivo mantiene intacto su prestigio, es en el Bernabéu. En ese estadio reventó un Centenario, ganó una Copa al Valencia y una Supercopa al Madrid. Casi medio palmarés blanquiazul se ha celebrado aquí. Nadie, jamás, había tenido una sucursal tan ilustre. Valga la historia para situar el partido en sus coordenadas generales.
El presente no nos ofrece un panorama tan poético. Después de nueve jornadas, el Deportivo sólo ha conseguido ganar al Betis (1-0) y al Sevilla (0-1). Y sobre ese triunfo en el Pizjuán se desarrolla toda la teoría de la esperanza: el equipo tiene problemas pero es valiente, es frágil pero con recorrido. En ese terreno se mueve Lotina, un entrenador que todavía no ha encajado en la sensibilidad deportivista. Será casualidad, pero desde que se postuló como sucesor de Luis al frente de la roja, Lotina ha perdido brillo y fortuna y algo de encanto. Para repetir el sortilegio, el Depor jugará en el Bernabéu con el mismo equipo que venció en Sevilla: mayoría de veteranos por detrás y mayoría de jóvenes en el último tercio del campo. En esa línea de ataque formarán Juan Rodríguez (25), Verdú (24), Guardado (21) y Xisco (21). De todos ellos, el mexicano José Andrés Guardado merece un capítulo aparte. Ha costado siete millones de euros y parece una de esas joyas que se escapan, con cierta frecuencia, al control de los grandes clubes. Se espera con interés su estreno en el Bernabéu, que ya ha sido bendecido en la víspera por los elogios de Schuster.
En el Madrid se esperan cambios. El entrenador los anunció en conferencia de prensa y afectarán a Sneijder y a uno de los delanteros, Raúl o Van Nistelrooy. Es lógico dosificar fuerzas cuando el equipo, en los próximos días, debe visitar Mestalla, el Pizjuán y Grecia, tres calderas. Si se confirman los relevos, Higuaín ocuparía el lugar del decaído Sneijder, al que Schuster quiso defender públicamente, con mejores intenciones que argumentos. El técnico dijo que la única diferencia entre el jugador que nos deslumbró y el que ahora nos decepciona es que ya no marca goles de falta. Nos ve materialistas Schuster. Resulta más complicado adivinar quién podría dar paso a Saviola. Parece más normal que fuera Raúl, otro segundo delantero, pero Schuster dará descanso de inicio a Van Nistelrooy.
En la lista de convocados no entró Pepe, cuya existencia real sólo se confirma cuando recordamos su precio. Su último partido de Liga fue el primero: contra el Atlético, el 25 de agosto. Aquel día, como en otros anteriores, dejó sensación de buen futbolista, pero los números le amenazan: 30 millones y dos meses en el dique seco. Junto a Pepe, también se han quedado en la enfermería Heinze, Cannavaro, Robben y Diarra. Drenthe ni entró en la convocatoria. Gago volverá a ser protagonista porque hay un deseo general de que su propuesta en favor del fútbol triunfe sobre la aportación defensiva de Diarra. También Robinho será centro de las miradas, después de su exhibición ante el Olympiacos.
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Casillas.
Sin embargo, si hubiera que elegir un protagonista en el equipo, no sería otro que Iker, aclamado después del último partido. Ese gesto de la grada, espontáneo y popular, nos ofrece lo que sería un hecho asombroso: que un estadio y una afición de un gran club proclamara a su portero como santo y seña, como héroe y como símbolo. Si algún día el Madrid siente la inquietud de liberarse de la prepotencia que cultivaron otros y que ha sembrado de enemistad lugares de España donde no la había, debería escuchar a los aficionados y ondear la bandera de Iker. No se suele equivocar el pueblo. Es un clásico en un horario viejo, las cinco de la tarde. Lotina se ha quejado por el cambio de hora y un centenar de aficionados gallegos han sufrido en sus bolsillos la alteración del calendario. No miren la clasificación: siempre hay afrentas cuando juegan Madrid y Depor.



