Gago releva a Diarra y Robinho es convocado
El Madrid cambia de mediocampo para recibir al Olympiacos

El Madrid juega contra un igual. Y lo explico. Por Europa se reparten equipos que son la proyección del Madrid a escala variable. Lo es la Juventus, por ejemplo, que ha ganado 27 títulos de Liga y dos Copas de Europa, y que exhibe, por eso mismo o por algo diferente, un distinguido aire aristocrático que no encaja tanto en la rebosante modernidad del Milán. Según ese criterio que valora tanto la alcurnia como los títulos, el Olympiacos sería otro pariente lejano del Madrid. Suma 35 Ligas y 22 Copas, lo que nos da una idea de su absoluto dominio en Grecia. Es cierto que juega en una competición menor, pero hasta el rey del país más pequeño merece un respeto.
Pretendo decir que hay equipos con ambiciones históricas, con orgullo heredado. Y a ese espíritu de antiguo, el Olympiacos suma un viejo dolor: la Copa de Europa. Jamás ha llegado lejos en el torneo, mientras el Panathinaikos, el eterno enemigo, alcanzó la final en 1971 (perdió contra el Ajax de Cruyff). Aquel entrenador que rozó el cielo se llamaba Ferenc Puskas. Pero esa es otra historia.
No es extraño que el Olympiacos haya celebrado como un título su victoria de hace 15 días en Bremen, porque es la primera que consigue el equipo a domicilio en 31 partidos de Copa de Europa. Algo ha cambiado, han debido pensar. Y ya hay quien señala como responsable de la transformación al pedazo de Liga española que ha fichado el club. A saber: Raúl Bravo, Kovacevic y Galletti. La veneración por nuestro campeonato nos recuerda a la que sentíamos aquí, hace pocos años, por la NBA. Da igual si los jugadores eran buenos o malos; eran de allí.
Consideraciones técnicas aparte, ese trío de futbolistas españoles acumula morbo por diferentes razones. Un gol de Galletti noqueó al Madrid en la final de Copa de 2004. Kovacevic es un verdugo habitual del madridismo y Raúl Bravo es cuña de la misma madera.
De todos ellos, quien peor lo tiene para jugar de inicio es Kovacevic, que podría ser víctima del esquema de Takis Leonis, que parece apostar por un solo delantero, el exótico Lua Lua.
Como resulta imposible no fijarse en un ariete con nombre de restaurante hawaiano, le situaremos en lo esencial: Lua Lua es un delantero nacido en Kinshasa (Congo), empezó a jugar a los 16 años y tuvo problemas en su equipo de formación, el Colchester, por su afición por los nightclubs.
El hobby de Lua Lua nos lleva a Robinho, que recibió ayer un capotazo de Schuster. El entrenador zanjó el asunto del retraso, el látex y el expediente afirmando que el chico necesita ser feliz, deseo que no tiene nadie más en el mundo, por eso trabajamos. Schuster incluyó en la convocatoria tanto a Robinho como a Baptista.
Méritos. El Olympiacos se presenta al partido después de golear 4-1 al Panionios, lo que le consolida en el segundo puesto de su campeonato, a cuatro puntos del AEK y con uno sobre el Panathinaikos.
El Madrid llega como primer clasificado de la Liga, a pesar de las dudas. Claro que esos titubeos apenas se perciben desde Atenas. Allí divisan al campeón, al líder, al ganador de nueve de Copas de Europa y al equipo que ataca con Raúl y Van Nistelrooy, 113 goles en la Champions.
Noticias relacionadas
Seguro que al Olympiacos no le animan las bajas de Diarra y Cannavaro (más bien al contrario), ni las ausencias de Robben o Pepe. Eso son cirros en el paraíso. Y tampoco deberían afectar a un equipo que hoy ganará en fútbol con Gago y perderá salida con Salgado.
En 1961, el Olympiacos ganó un amistoso al Santos de Pelé (2-1), que no había perdido ningún partido en Europa. Todavía se enorgullecen. Hoy visitan el Bernabéu cargados de sueños. Tal vez les pese.



