Juande recluta a Kanouté
El malí, tras su descanso, acompañará arriba a Luis Fabiano

El malí es el jugador franquicia de este Sevilla. Su talla y su presencia potencian el juego del equipo, que respira con sus asistencias y remata a los rivales con su olfato goleador. Juande, como Gollum, sueña y protege con la vida a su pequeño (gran) tesoro: Fredi Kanouté. No lo expuso en el trámite ante el Levante y lo reclutó para la trascendental cita europea de hoy.
No se trata de engordar la previa con tópicos alarmistas. Los números obligan al Sevilla a ganar al Steaua para coger las riendas de la Champions y no depender de otros resultados azarosos, teniendo en cuenta que el Arsenal parece que firmará el primer puesto y el Slavia está dispuesto a presentar una seria batalla. El técnico acoplará a Kanouté al ahora eficaz Luis Fabiano. También volverá Poulsen. No es momento para apuestas extrañas.
Becali y sus oraciones.
Los rumanos son la cenicienta del grupo. Han perdido sus dos encuentros y su tránsito por la Liga es mediocre: séptimo, con ocho goles a favor y cuatro en contra. El Sevilla derrotó a este mismo Steaua dos veces en la UEFA del año pasado. El carismático presidente Gigi Becali sigue haciendo de las suyas. Provocó la dimisión de Hagi por entrometerse en cuestiones deportivas, anuncia que seguirá mandando al nuevo entrenador, Pedrazzini, y lleva su fe religiosa hasta las últimas consecuencias. Además de primar a sus jugadores ha donado a los monjes del Monte Athos 350.000 euros para que oren por su equipo, que sólo cuenta con las pinceladas atacantes de Dica y Nicolita. Así está el Steaua, a años luz de aquel equipo que se proclamó campeón de Europa en Nervión en 1986. Ni las dudas defensivas que castigan al Sevilla pueden hacer de este Steaua un adversario serio.
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La Champions no cala en la afición
Nervión no se llenará. Si durante los dos últimos años los encuentros de la UEFA registraron llenos espléndidos, los partidos de Champions no han calado entre los aficionados. Sin duda, la espectacular subida que el Consejo le dio a los abonos y el precio de las localidades para estos encuentros han frenado las ilusiones de los sevillistas. Los dirigentes, molestos con la reacción del público, anunció ayer que sólo se han vendido 2.146 euroabonos (que se suman a los 20.000 que se adquirieron en su día para ver los tres partidos) y 29 entradas individuales para ver sólo el Slavia. Suena a crítica.



