El Zaragoza es el peor fuera de casa en 2007
Sólo ha sumado seis de los últimos 39 puntos lejos de La Romareda

El Zaragoza es una verdadera calamidad de juego y resultados cada vez que hace las maletas. Lo fue en la segunda vuelta de la temporada pasada y lo ha prolongado en el arranque de la actual, hasta erigirse en el equipo de Primera División que más tiempo lleva sin ganar fuera de casa. Casi nueve meses. Desde el recordado 0-2 de Montjuïc el 3 de febrero de 2007, el equipo de Víctor Fernández ha disputado 13 partidos lejos de La Romareda con un balance de siete derrotas y seis empates. O lo que es lo mismo, seis puntos sumados de 39 en juego. La inercia se ha visto especialmente agravada esta campaña, donde el Real Zaragoza, que regresó cosido a goles del Camp Nou (4-1) y del Vicente Calderón (4-0), sólo ha sido capaz de arrancar un punto en Bilbao.
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Pero hay más. Hay más datos para explicar un desastre que ha echado ya demasiada tierra sobre la credibilidad que se ganó el equipo el curso pasado. Por ejemplo, sólo el Getafe y el Levante, ambos en posiciones de descenso, han sumado menos puntos fuera de casa que el Zaragoza, que forma parte de un grupo de dudoso prestigio: el de los cinco equipos que todavía no han ganado como visitantes en esta Liga. Además, el Zaragoza lidera también, junto al Levante y el Getafe, el ránking de conjuntos más goleados a domicilio: nada menos que 11 goles recibidos, ocho de ellos en los dos últimos partidos. Once goles que oponer a los tres marcados (Oliveira, Diego Milito y Zapater). Un desequilibrio brutal.
Al Zaragoza, décimo clasificado, le están salvando de momento sus números en La Romareda -es el tercer mejor equipo en casa con 10 puntos-, pero le va a costar recuperar su prestigio de aspirante y, sobre todo, sus posibilidades de volver a Europa por la Liga con esa cadena de chapuzas que acumula como visitante. Los cuatro goles del Camp Nou abrieron una herida notable, pero estos últimos cuatro del Vicente Calderón han acabado por resucitar todos los fantasmas. Ya se duda de todos y de todo. Y ya se percibe un año duro, con demasiados picos de rendimiento.



