Primera | Villarreal 3 - Barcelona 1

Repaso en el Madrigal

El Barcelona pagó caro un comienzo excesivamente relajado. Mejuto señaló dos penaltis claros a favor de los locales. El centro del campo blaugrana estuvo completamente ausente en todo el encuentro.

<b>BIGOLEADOR.</b> El hispano-brasileño Marcos Senna transformó sus dos tantos desde el punto de penalti.
Cristo Martín
Jefe de Sección en as.com
Licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, entró en 2006 en as.com como becario y ya nunca se fue. Desde entonces ha desarrollado diversas tareas web, desde portadista a redacción, pasando por la coordinación de contenidos especiales. Actualmente es jefe de sección en la web.
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La noticia de la semana en Can Barça había sido al fiesta post partido de Ronaldinho con sus compañeros de selección, y la consecuencia fue la ausencia del brasileño. Con el segundo puesto en juego, de nuevo la actualidad azulgrana se centraba en asuntos extradeportivos, y otra vez el brasileño estaba en el centro del huracán. Cuando la mayoría de las apuestas daban la titularidad a Dos Santos, Rijkaard optó por Bojan como su sustituto, y la mayor promesa del fútbol español no defraudó. El Villarreal por su parte también había tenido una semana movidita. Las críticas a Pellegrini por no contar con Riquelme se agrandaron tras la actuación del argentino con su selección.

El arranque del conjunto local fue aplastante. A los dos minutos de juego y ante la despistada defensa blaugrana, Cazorla adelanta a su equipo tras dejar plantados a Oleguer y Puyol con una pared, y diez minutos después, Mejuto señala un penalti de Abidal a Pires que admitía pocas dudas. Senna transforma con maestría. Hasta entonces el Barça no se había parecido en absoluto al de jornadas anteriores. La posesión se repartía equitativamente, pero el juego blaugrana carecía de la velocidad y la verticalidad de las últimas jornadas. Su juego se mostraba además muy previsible, cayendo siempre hacia el costado donde se encontraba Messi, y con un Bojan voluntarioso pero desacertado y un Henri en su línea.

Por momentos el juego del Villarreal rozó la soberbia, con continuas triangulaciones que provocaban el desgaste fisico del contrario, favorecido por su presión desorganizada. En el minuto 20 de encuentro el Barça no había tenido aún una llegada clara. Pero en ese momento apareció el de siempre. Messi volvía a dejar una muestra de su versatilidad metiéndole un gran pase a Bojan que el joven canterano se encargó de materializar con una calma impropia. Se convertía en ese momento en el jugador más joven en marcar un gol en Liga con la camiseta azulgrana.

Pero la reacción se quedó en eso. El Barça de la primera parte se limitó a ese momento de genialidad de los dos jovenzuelos salidos de la Masía. El Villarreal siguió fiel a su estilo, enfocando el juego hacia las bandas, con un Cazorla espléndido aunque difuminándose sensiblemente con el paso de los minutos, y buscando las cosquillas a una defensa con un mal día. Y eso que pasada la media hora recibió un favor clamoroso de parte de Mejuto, que mostró amarilla a Milito cuando el argentino derribó a Pires dentro del área siendo el último hombre. O no las tenía todas consigo o le faltó decisión. El penalti, aunque involuntario era claro, y Senna volvió a batir a Valdés. La efectividad 'amarilla' era ejemplar, nada que ver con el equipo que se enfrentó en este mismo escenario al Madrid y acabó goleado a fuerza de fallar ocasiones.

El Barça sigue ausente

El resultado activaba las alarmas en el banquillo blaugrana, que reaccionó en el descanso dando entrada a Dos Santos por Oleguer. El lateral acaba de completar otro encuentro para el olvido. Los riesgos eran altos, pero la diferencia en el marcador era mayor. En cualquier caso todo se quedó en un amago de salida en tromba. De nuevo Messi era el encargado de canalizar todo el juego de ataque visitante, pero la ansiedad le llevaba a caer excesivamente en un individualismo poco productivo. El resto, salvo algún detalle de Bojan, estaba desaparecido.

Era cuestión de tiempo que el Villarreal diera un golpe definitivo en una contra, y a punto estuvo de hacerlo Pires al poco de la reanudación, pero cuando ya encaraba a Valdés desperdició la ocasión con un taconazo inoportuno. En cualquier caso, aunque la posesión era muy favorable al Barça, se veía más cerca el cuarto tanto local. Poco a poco el énfasis inicial de los de Rijkaard fue decayendo y el Villarreal adelantó líneas presionando a los que construyen, dando libertad a Puyol y Milito para sacar el balón.

Para colmo llegaban peores noticias para el entrenador holandés. Antes de la media hora de la segunda mitad, Deco se quedaba fuera del partido por una lesión muscular, su lugar lo ocupaba Gudjohnsen, y en el Villarreal entraba Matías Fernández. Con tantos espacios, si el chileno tenía un buen día podía hacerle un roto al rival.

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El partido comenzaba a romperse, sobre todo cuando el balón lo tenía el Barcelona, con mucha distancia entre líneas, y con cada uno buscando la solución más rápida. Con este panorama las llegadas del Villarreal comenzaron a ser más frecuentes, siempre llegando con mínimo en igualdad numérica. Matías Fernández, tras deshacerse de dos rivales tuvo la oportunidad más clara, pero su disparo mordido se marchó desviado cuando el 'Guille' Franco estaba completamente sólo.

A falta de cinco minutos el Barça ya estaba resignado a su suerte, aunque tuvo un arreón final, más por orgullo que por confianza en poder levantar el resultado. El Villarreal había ganado la batalla táctica y física en el centro del campo ante un Barcelona que dio la impresión de no haber estado nunca metido en el encuentro, al que le faltó la intensidad y la concentración necesaria. Los de Rijkaard se llevaron lo que se dice lo que se dice un repaso en toda regla.

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