Raúl prefirió ver a Nadal mientras jugaba España
Asistió al tenis y no vio el triste empate de la Selección


Hay que unir fuerzas y olvidarse de los debates". Son palabras de Raúl González Blanco en la previa del partido frente a Finlandia. Pero el debate promete alargarse, sobre todo después de ver ayer al santo y seña de España, hasta que Luis Aragonés dejó de considerarlo así, en las gradas del Madrid Arena. Mientras la Selección se empeñaba sin éxito en seguir lavando su imagen en Finlandia, él prefería el tenis. La furia de Nadal a la furia de España. La brecha parece más profunda que nunca. Mientras la Federación quiere desagraviarle con un "acto íntimo" por su trayectoria después de escuchar la salida de tono de Aragonés ("¿cuántas Eurocopas hemos ganado con él? ¿cuántas?", le espetó a un aficionado con cámara de por medio), Raúl opta por pasar de la casa dirigida por Villar y visitar a Nadal, quien previsiblemente estará jugando toda la semana en la capital.
El capitán del Real Madrid llegó pronto al Arena, tanto que le dio tiempo a agasajar a Novak Djokovic. El serbio había salido a calentar con una camiseta suya en su partido frente a Verdasco. "Soy un gran fan de Raúl -explicó Nole-. Y antes del partido el presidente Ramón Calderón y él mismo me visitaron y me dieron otra camiseta con mi nombre". Curioso, un serbio, aún sin ser consciente, llevando la polémica futbolística que solivianta al país al tenis.
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Luego Raúl deseó suerte a su amigo Rafa Nadal, que guarda en su casa una camiseta de la Selección con la leyenda 'Nadalek' que él le regaló, y ocupó un palco junto a su mujer, Michel Salgado y Luis Yánez, director general del Málaga y también yerno de Lorenzo Sanz. Mientras aplaudía al número dos del mundo, sus colegas de Selección corrían a miles de kilómetros. Evidentemente, no parecía importarle. Algún espectador, entre lo gritos de "¡Vamos, Rafa!" colaba un "¡Raúl, Selección!".
En los palcos VIP, donde se sientan políticos, actores, empresarios y famosotes de toda condición, no se oía una sola palabra de fútbol. La Selección española no tenía cabida. Daba igual. Para todos. Hasta para Raúl, 102 partidos internacionales con la Selección. En su elección pesaron más Nadal y el tenis. Con la que está cayendo.



