Víctor Fernández

"El equipo se equivocó: sin actitud no se puede ganar"

En sus reflexiones sobre el primer mes y medio de temporada, Víctor anticipa un Zaragoza que "terminará jugando muy bien", pero admite: "Nos ha costado arrancar". Reconoce que hubo un problema de actitud y cree que "el batacazo" de la UEFA "no puede comprometer el proyecto".

Mario Ornat
Actualizado a

Usted mantiene una postura optimista a pesar de las dudas que ha repartido el equipo hasta ahora. ¿En qué se basa para defenderlo?

Hay que ser honestos. La realidad es que al equipo le está costando arrancar, y por eso sus prestaciones futbolísticas han sido hasta ahora débiles, pobres con respecto a lo que puede dar. Pero este equipo va a terminar jugando muy bien y va a lograr grandes resultados. No le doy la espalda a la realidad, pero no tengo la menor duda de eso. Se puede interpretar como prepotencia, pero es pura convicción.

¿Por qué ha empezado tan despacio el Zaragoza?

Si no se interpreta como una excusa, hay causas objetivas. Sólo hemos contado desde el inicio con un defensa del año pasado, Sergio; los demás, o no han hecho pretemporada o han estado lesionados, casos de Juanfran y Paredes. Pavón ha llegado después de dos años casi sin jugar; y Cuartero vuelve después de un año de lesión... Todo eso afecta al funcionamiento de la defensa. Hay más. Zapater hizo muy mala pretemporada por culpa de una tendinitis rotuliana, una lesión importante que ha requerido un tratamiento y un sacrificio admirables por parte del jugador, pero que no le ha permitido coger su punto de forma. Y, por último, la fase lógica de acoplamiento de muchos jugadores nuevos. Así se explica este arranque irregular.

¿Y la actitud?

Ahí quería ir. No hemos afrontado esas dificultades con la actitud agresiva, intensa y competitiva que debíamos. Somos buenos, pero tenemos que demostrarlo con la actitud adecuada. El fútbol actual no te permite relajarte ni dar ventaja a los rivales.

¿Y para llegar a esa conclusión hay que caer en UEFA?

Nos dimos cuenta antes. Creo que el batacazo de la UEFA no se debió al partido de vuelta, sino al partido de ida. Lo que digo de la actitud lo digo por ese encuentro en Salónica, por el de Murcia y por el partido que hicimos en el campo del Barcelona. Luego, la evolución ha sido otra, la actitud ha sido muy positiva.

¿Faltaba fuerza física o era una impresión equívoca?

A veces hemos mostrado un déficit físico que, en realidad, es falso. Tiene que ver con lo mental, con una cuota de desconfianza e inseguridad que nos ha afectado. Estamos en la búsqueda de una solución a todas las dificultades que hemos tenido y, honestamente, creo que vamos en el camino correcto. Estamos casi enganchados a los puestos de arriba (a dos puntos del quinto), y hay jugadores que están mostrando, en lo individual, una mejora evidente. Esas mejoras particulares nos van a permitir una mejora global. Pero una cosa es verdad: necesitamos un ritmo más alto tanto en ataque como en defensa. Con eso seremos un equipo mucho más difícil de manejar y de desorganizar.

Esa blandura es casi tradicional. ¿Teme que sea un problema estructural?

Pensar eso me parece un error. Y si el equipo me demuestra lo contrario me llevaré una gran decepción. Ahí sí que yo debo asumir un papel importante. Hemos incorporado jugadores de carácter agresivo y gran competitividad: gente como Matuzalem, Gaby, Ayala, el mismo Paredes... todos vienen con deseos de ganar. Ayala, en ese sentido, es un futbolista ejemplar: nunca había visto un jugador tan implicado, tan involucrado, tan inteligente... Y otros hombres que no han tenido un papel principal hasta ahora ya han mostrado ganas de saltar, de cambiar su situación. Eso es otra garantía. Lo cierto es que el equipo estaba algo confundido.

¿Confundido? ¿En qué?

En pensar que sólo con calidad podía ganar a cualquiera. El fútbol actual exige mucho más compromiso, más intensidad y solidaridad. Hay que correr tanto como el contrario, para que luego la calidad y el talento marquen la diferencia. El Zaragoza no tenía muy asumidos esos aspectos, creo. Y en estos últimos partidos los hemos incorporado.

¿No va a afectar a la estabilidad del equipo a medio o corto plazo lo de la UEFA?

No podemos negar lo que ha supuesto. Pero una decepción tan importante, aunque lo sea, nunca puede amenazar el peso de un proyecto de cuatro años. Entiendo que la UEFA era una competición para disfrutarla y no la hemos podido saborear, pero sigo pensando lo mismo que dije el primer día: el objetivo de este Zaragoza es consolidarse como equipo que participe cada año en Europa. Y a pesar de que hayamos dejado dudas al respecto, me reafirmo en esa idea. Creo que la gente entiende esto. Al final, la afición siempre nos ha entregado su corazón, y lo demostró el domingo contra el Levante. Los aragoneses podemos protestar lo que no nos gusta, pero nunca entregamos el corazón.

¿Le preocupa el ambiente?

No, estoy muy seguro de la afición del Zaragoza. Algo sí es verdad: yo creía que lo sabía casi todo de esta ciudad, pero no podía esperarme que empezásemos a jugar finales desde la segunda jornada de Liga. Eso supone una cuota adicional de presión y responsabilidad. Quizás innecesaria, pero debemos convivir con ella. Y este proceso va a endurecer al equipo, vamos a estar más curtidos para los desafíos.

Usted volvió a Zaragoza y el año pasado todo era viento de cola. Pero alguien que regresa siempre se desgasta antes...

Sí, pero hay dos cosas que nunca abandonaré: mis ideas y mis convicciones. Mi principal patrimonio como entrenador no son los títulos que haya ganado o el fútbol que jugaran mis equipos. Son mis más de 500 partidos en Primera, y que he sido siempre fiel a mis ideas. Me preocupo sólo de lo que depende de m lo demás no me interesa. Ni puedo ni me planteo controlarlo.

Pero ha dicho antes que le sorprende que se hablara de finales tan pronto... ¿Es una alusión directa a la Prensa?

Me quedo con la satisfacción de la gente. A la afición es muy difícil engañarla o manipularla. Ellos creen en este proyecto porque son conscientes del esfuerzo que se está haciendo. Los aragoneses podemos tener ese gesto inicial de decepción y enfado, pero nunca entregamos el corazón, repito.

¿Ve menos confianza en la Prensa que en la afición?

No sé qué percepción tiene la Prensa. Yo trabajo para hacer disfrutar y provocar emoción y respeto entre los seguidores del Zaragoza, no para alimentar mi ego. Eso sería una necedad. Llevo 46 años en esta ciudad. Me sé todo y lo entiendo perfectamente.

Ha hablado de la defensa, pero los cambios han estado en el medio campo.

Vamos a ver... tanto los jugadores como el técnico sabemos cómo queremos jugar: eso es la idea futbolística. Y esa idea se puede desarrollar con distintos dibujos en el campo. Al Zaragoza se le reconoció el año pasado por su estilo y éste va a ser igual, juguemos con dos, con tres, con el famoso rombo o sin él.

Pero después de tantas vueltas, al final juegan D'Alessandro, Aimar y dos pivotes. Como el año pasado...

Pero también comenzamos así en Murcia y con el Racing, acordémonos. Hay quien piensa que la táctica está por encima de los jugadores; y otros creemos que primero están los jugadores. La táctica llega hasta donde alcanzan las posibilidades creativas de los futbolistas, nada más. Lo demás es buscar justificaciones y protegerse tras la ventaja de un resultado. En Barcelona se dijo que jugábamos en rombo y no con dos medios. Es inaudito, pero mis jugadores saben lo que planteamos. Tenemos alternativas tácticas. Nada más que eso.

El rombo ayuda más a Aimar y el doble pivote ayuda más al Zaragoza. ¿De acuerdo?

Cualquier sistema beneficia a la mayoría, pero siempre habrá un jugador damnificado que tendrá que adaptarse y sacrificarse. Le ocurrió a Zidane en el Real Madrid o a Ronaldinho en el Barcelona. En el Zaragoza, seguramente, el menos beneficiado es Aimar... pero no tiene mayor importancia. Son jugadores tan buenos que se adaptan y salen adelante.

¿No es un lujo perder la suma de Aimar adelante?

Claro que es una gran suma, y habrá partidos en los que tendremos que utilizar esa distribución en el medio campo. Pero lo importante son las inercias, que ayudan a consolidar los sistemas y el juego. La nuestra no era nada positiva.

D'Alessandro, Sergio García, Óscar, Cuartero, el mismo Zapater... ¿cómo valora su reacción desde el banquillo?

Es un punto vital. Hasta ahora hemos usado a 20 jugadores, y creo que 17 han sido titulares. Debemos aceptar que un futbolista no tiene que jugar por obligación 40 partidos para ser importante. Puede ser decisivo con 25, desde luego. Eso nos permitirá llegar mucho más frescos y preparados para luchar por el objetivo por el que luchemos. D'Alessandro ha jugado de titular varios partidos ya; Sergio García también: no podemos valorar sólo el último, también jugó en Grecia, en Murcia... y perdimos. Óscar ha entendido la exigencia de este equipo a nivel de entrenamientos y partidos; Gaby ha reaccionado bien...

Ahora hay muchos titulares posibles. ¿Amenaza eso con una lucha de egos dentro del vestuario o en el campo?

Esa es la búsqueda de los equipos que quieren ser más grandes. Todos fichan mejores jugadores cada año: Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla... Y si el Zaragoza quiere alcanzar ese estatus, tendrá que intentar traer cada año mejores futbolistas para que compitan con los que ya había. Mientras la disputa por un puesto sea noble, el gran beneficiado siempre será el grupo, donde radica la fuerza, por encima de cualquier ego o individualidad. Ese proceso es el que iniciamos el año pasado, la búsqueda de este Zaragoza: hacer un proyecto cada día más ambicioso y más grande. Quizás en esta ciudad no hemos asumido todavía lo que eso supone y tendemos a pensar a qué jugador perjudicará determinado fichaje. Nadie viene a perjudicar, vienen a competir e intentar que el equipo sea mejor.

¿Se puede dudar de la conveniencia de que jueguen juntos Diego Milito y Oliveira?

En el fútbol, los debates siempre se montan alrededor de los jugadores buenos. Sobre los malos nunca los hay. Son ficticios y un entrenador jamás debe ocuparse de ello. Así que no voy a entrar en incompatibilidades... Hay partidos y partidos, y las mezclas no van a salir perfectas siempre. Nada más. Lo importante es que tenemos tres delanteros muy buenos y que ninguno de los tres se puede dormir.

¿Le parece que Sergio está dando un paso adelante para consolidarse como goleador?

Su gran virtud es que no se rinde ante una realidad muy complicada: competir, en igualdad de condiciones, con Diego Milito y Oliveira, dos delanteros que ya han mostrado su categoría al máximo nivel. Sergio lucha por encontrar su hueco... y lo está encontrando. Ya lo hizo el año pasado, cuando explotó. Nadie me tiene que hablar de Sergio García porque todo el mundo sabe lo que pienso de y sobre todo, lo sabe él mismo. Es una cuestión de rendimiento y de buscar las parejas más adecuadas.

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