España exporta: 82 jugadores en las ligas europeas
Torres y Cesc son los más mediáticos, pero hay muchos más

Luis Suárez, Juan Santiesteban, Luis del Sol y Joaquín Peiró fueron los primeros aventureros. El arquitecto gallego fichó por el Inter en 1961 por 25 millones de las antiguas pesetas. Luis del Sol fue el siguiente en hacer las maletas. Otro bombazo. La Juventus pagó por él 35 millones de pesetas. A continuación, y comenzada la temporada 1962-63, se unió Joaquín Peiró. La marcha del Galgo del Metropolitano se produjo en similares circunstancias a la de Fernando Torres (el club en números rojos y proyectando nuevo estadio). El Liverpool desembolsó este verano 6.000 millones de pesetas por el Niño. Las cifras y los datos nos dicen que el fútbol ha cambiado una barbaridad.
Unos buscan fuera lo que no encuentran en casa; otros, la mayoría, buscan las oportunidades que no tuvieron en su país. "El fútbol no se acaba en el Madrid o en el Barça", confiesa Carlos Cuéllar, central del Rangers, que después de cuajar dos últimas temporadas notables en Osasuna ha tenido que emigrar porque "no llegaba la oferta de ningún grande español". Así como Carlos Cuéllar, 82 futbolistas españoles prueban fortuna por el viejo continente.
La sentencia Bosman derribó fronteras en Europa, pero nuestros futbolistas tardaron tiempo en lanzarse a la aventura. La tendencia ha comenzado a cambiar. Nuestros jugadores tienen un gran cartel en Europa y se van adaptando a una concepción cosmopolita del fútbol. "En España no había esa cultura, pero yo creo que la gente está perdiendo el miedo", defiende Álvaro Arbeloa, jugador del Liverpool.
"Es la historia de siempre. Se trata mejor al de fuera", suspira Pablo Couñago, Bota de Oro en el Mundial Sub-20 de 1999 y que ahora milita en el Ipswich, de Segunda. La cuna del fútbol mundial acoge a 27 emigrantes españoles. En Inglaterra tratan de forma fenomenal a los foráneos. En concreto, la Premier alberga 69 nacionalidades, mientras que en nuestra Liga hay 42 países representados. Algunos como Cesc han abierto un camino impensable hace décadas, es decir, emprender una especie de Erasmus futbolístico. Ahora es una estrella a nivel mundial con 20 años. Tal vez, en España, no hubiera corrido igual suerte.
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Pero hay otros perfiles de futbolista emigrante. Iván Campo (sexta campaña en el Bolton) sostiene que "ahora mismo en España se ha perdido la alegría". Muchos como Iván persiguen otro tipo de cultura futbolística, hastiados de las exigencias de un campeonato en el que se valora más al jugador extranjero que al nacional.
No sólo se habla castellano en el Spanish Liverpool, sino que en Grecia, Suiza y Bélgica hay clubes con auténticas colonias de españoles. Portugal, Polonia, Bélgica, Alemania, Italia y Holanda también cuentan con jugadores nacionales. Incluso, encontramos acento español en rincones inimaginables: Ucrania y Rusia. ¡Olé!




