Copa de la UEFA | Real Zaragoza-Aris

Fútbol en el alambre

El Zaragoza tira de arsenal y deseo para sacar de Europa al Aris

<b>EL CUARTO DE HORA DE BAJEVIC</b> El Aris se entrenó en la tarde de ayer en La Romareda, a las órdenes del sobrio e introspectivo Bajevic, el técnico que relevó a Juan Carlos Oliva en el banquillo del Aris.
Mario Ornat
Actualizado a

El 1-0 que el Real Zaragoza se trajo de Grecia supuso una derrota de forma y fondo, una notable demostración de indolencia que compromete al equipo aragonés en su esperado regreso a Europa; pero además ese resultado tiene un perfil tramposo de engañosa proximidad. Parece que un solo gol es distancia mínima, pero en realidad es un marcador que deja en posición muy vulnerable al equipo que lo debe remontar: si encaja otro, las necesidades se multiplican. Sobre ese alambre jugará esta noche el equipo de Víctor. Pero hay un lado interesante en este asunto: la posibilidad de que una noche europea sea verdaderamente una noche europea, tensa, con 1.500 del equipo rival en las gradas, la necesidad del gol, las menciones de la Recopa y el arsenal entero en el campo: Diego Milito, Oliveira, D'Alessandro, Aimar...

El Aris va a plantarse bien tenso y bien apretado en La Romareda. Estos días se ha hablado en Salónica de que Bajevic podría enrocarse en el algodón de su ventaja con cinco defensas y un punta solitario; también hay previsiones algo menos castrenses. Hay otra cosa que agregará escenografía: ningún equipo comete el error de hacerse el simpático si tiene que defender un 1-0 en Europa. Con dos goles de ventaja, el subconsciente colectivo de un equipo genera menos tensión. Pero un solo gol pone el patio en armas.

Considerado en términos de juego, el equipo de Bajevic no tiene mucho fútbol, pero ni le falta orgullo ni echará de menos el apoyo de los suyos: habrá 1.500 hinchas griegos en las gradas de La Romareda. Llegados desde la bizantina Salónica por todos los medios posibles y los imposibles: largos viajes en coche, vuelos costosos en avión, travesías mixtas por tierra y mar. La prensa helena ha hecho, además, una interpretación muy libre de la actitud y las palabras de Víctor Fernández en esta eliminatoria. En la ida ya le afearon la ausencia de Pablo Aimar, lo que consideraron un signo de suficiencia y una desconsideración hacia el nivel de Aris. Como si diera por hecho que el concurso del argentino no era siquiera necesario para eliminar a los griegos. Naturalmente esa no era la razón, pero no importó. Ayer vieron también esa misma actitud en el modo en que el entrenador aragonés trató de apelar al apoyo de la afición del Zaragoza. Sus alusiones a la remontada, a las noches mágicas... Los griegos se sienten menospreciados. Esa naturaleza se puede trasladar al campo de fútbol Son detalles que, es de suponer, van a ser gasolina en el pecho del Aris.

Partido distinto.

En cualquier caso, no hay que darle muchas vueltas al asunto, que está clarísimo: la suerte de esta eliminatoria dependerá de la estatura que sea capaz de alcanzar el Zaragoza. Sin apenas poner fútbol ni actitud, en el partido de ida el equipo de Víctor Fernández tuvo más oportunidades de las que tiene cualquier otro día con muchos más argumentos. Al contraataque acumuló algunas muy buenas ocasiones y obligó al portero Chalkias a ser el mejor del partido. Eso subraya la vulnerabilidad del Aris si el Zaragoza mueve la pelota con velocidad, lo agobia, le quita el mando del balón y del ritmo. Después de la agitación inspirada el pasado sábado por D'Alessandro y Sergio García, parece que sólo el argentino va a alcanzar el equipo titular. Víctor tirará de arsenal: Diego y Oliveira serán los atacantes. Se mantienen en la punta en un intento de reactivar su innegable poderío. D'Alessandro y Aimar actuarán como creadores por detrás. Víctor quiere velocidad de pensamiento y ejecución con la pelota. Presión en los lados, a los llegadores del Aris y también a los laterales. Actividad intensa. Es decir, que el partido no se parezca en nada al que se jugó allá. Sobre todo que no se parezca el Real Zaragoza.

A última hora se cayó de la lista Diogo, cuya participación no se vio clara con ese vendaje tan aparatoso en la mano izquierda. Así que Cuartero repite en el lateral derecho. Preocupan los elementos, que por cierto ya jugaron en Salónica: ayer por la tarde cayó una tromba espectacular de agua más o menos a la hora en que los griegos tenían que entrenarse. La Romareda suele absorber bien las mantas de agua, aunque cualquiera puede recordar aquella noche tan complicada contra el Dnipro en la última UEFA del Zaragoza. Un campo mojado le facilitaría al Aris la vida en la trinchera y afectaría de modo fatal al partido que desea el Zaragoza.

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La posibilidad de lluvia hoyes de un 60%

El partido de ida ya se jugó bajo el agua en Salónica, y esta noche podría ocurrir algo parecido. Y si no llueve, puede ser que los chubascos que se anuncian a lo largo de la jornada terminen por afectar al estado del terreno de juego de La Romareda. La Romareda tiene un drenaje fantástico, pero la imponente manta de agua caída en la tarde de ayer sobre la ciudad supone una innegable amenaza para el partido. Para hoy, las previsiones anuncian temperaturas máximas de 23º y mínimas de 13º. Una humedad de entre el 80 y el 88% por la noche y un 60% de posibilidades de lluvia durante todo el día.

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