Exhibición de Kanouté
Hizo un tanto, regaló dos y movió a todo el equipo

Sangre africana corre ferozmente por Nervión: el poder de Kanouté. Su calidad y fortaleza mueven los hilos de un Sevilla que anoche encontró en él el corazón para huir de los terrenos pantanosos en los que el equipo se había metido. Su exhibición fue suficiente para acabar con el Slavia, un modesto equipo distanciado a años luz del Kanouté power. Sus apariciones destruyeron la doble barrera defensiva que los checos intentaron construir en un tercio de su campo. Definió por arriba magistralmente, con el presunto toque final de Luis Fabiano, una acción precedida por el error imperdonable de Suchy. Habilitó al brasileño para que concretara el segundo con un pase de salón, más propio de un lance de Curro Romero. Y se lució con una delicadeza lanzada al hueco que Koné utilizó para firmar la sentencia definitiva. Su partido estuvo repleto de paredes, pantallas, centros medidos y recuperaciones de balón en el área propia. Un genio. Ma-gis-tral.
El Slavia no tuvo opción frente a este huracán desatado. Golpeó sólo una vez, gracias a esas malditas dudas que siguen instaladas en el tratado defensivo del Sevilla. Pudil enganchó un balón sin dueño en el área para crear cierta incertidumbre. Kanouté no tardó en gestar un taconazo maravilloso para que Luis Fabiano frenara las ilusiones checas. El Sevilla recuperaba, tras una mala racha, la alianza con el gol, superando el doble muro del Slavia, que cometió la equivocación de adelantarlo demasiado. Con espacios para correr y huecos por donde colar el balón, el Slavia firmaba su suicidio.
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Dos lobos.
Mientras que Kanouté pintaba maravillas futbolísticas, dos cazarecompensas cubrían las espaldas del equipo. Keita y Poulsen dibujaron la perfección en una pareja de pivotes. El danés es puro genio, rabia en cada acción, profesionalidad. El malí es la esencia africana, el trabajo constante, físico sin fondo, empuje con calidad. La mezcla es espectacular. Con estas dos piezas por detrás, los delanteros pueden dedicarse a cumplir con su misión. Hasta Koné se sumó a la fiesta goleadora. No hubo partido ni rival, pero el Sevilla está llamado a empresas más complicadas que esta de arrasar a un endeble Slavia, por lo que deberá perfeccionar los mecanismos defensivos que inquietaron en la segunda parte y redujeron el goal average final. Es la única pieza que le queda engrasar a la máquina de Juande que anunció anoche su regreso, a golpe del poder de Kanouté.



