Champions | Grupo H | Sevilla 4 - Slavia 2

Kanouté revive al Sevilla

Gran partido del malí, que dio tres asistencias y pudo anotar algún gol. Luis Fabiano, autor de dos tantos, fue la mejor pareja posible en ataque. Los checos dieron el susto con el empate en el primer tiempo.

<strong>BIGOLEADOR.</strong> Luis Fabiano fue uno de los nombres propios del encuentro al anotar dos tantos.
Cristo Martín
Jefe de Sección en as.com
Licenciado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid, entró en 2006 en as.com como becario y ya nunca se fue. Desde entonces ha desarrollado diversas tareas web, desde portadista a redacción, pasando por la coordinación de contenidos especiales. Actualmente es jefe de sección en la web.
Actualizado a

Llegó por fin la primera victoria del Sevilla en la máxima competición continental. Era la noche y el rival indicado. El supuesto mal momento de los de Juande, que no hacía otras cosa que motivar más aún a los jugadores, junto a la escasa entidad de los checos para estar en esta competición, señalaban este día en el calendario como el del renacer de los sevillistas. Victoria eso sí, holgada pero muy trabajada.

Finalmente, después de que Aruna Koné se perfilará como titular junto a Kanouté, el elegido fue Luis Fabiano para formar la dupla que terminara con la mala racha de los hispalenses en las últimas semanas. El delantero brasileño no había estado ni mucho menos desacertado en sus actuaciones, pero le faltaba la fortuna de encontrar el gol. La apuesta no le salió mal a Juande en un principio.

Los locales salieron sobrados de decisión, como ese equipo que nunca han dejado de ser, aunque los resultados no digan lo mismo. Las ocasiones fueron sucediéndose bien pronto. A los 3 minutos, Luis Fabiano erraba la primera que tenía ante la presión de la defensa. Poco después era Keita quien lanzaba un obús desde la frontal que el guardameta checo se encargaba de sacar como buenamente podía, y tanto fue el cántaro a la fuente?Buscaban los sevillistas el gol como posesos, ese tanto que aplacara el nerviosismo generado en los últimos días en torno al equipo sevillano. Y finalmente acabaría llegando en el minuto7. Kanouté recibe un pase en profundidad, y ante la desastrosa salida del guardameta, sólo tiene ponerla para que Luis Fabiano (eso sí, en semi-fallo) empujara al fondo de la portería.

Con ventaja en el marcador, el diluvio que estaba cayendo sobre el Pizjuán era ya menos diluvio, y por fin parecía que el Sevilla podría disfrutar de esta fiesta que es la Champions. De hecho, a juzgar pos la relajación que de repente exhibieron los locales, pareció que los jugadores se disponían a eso, a disfrutar. Pronto se encargaron los rivales de mostrar que no todo sería tan sencillo como hasta el momento. Con un poco de calidad y un mucho de suerte, Pudil se sacó de la manga uno de esos disparos que se convierten en imparable si van entre los tres palos. Palop no pudo hacer nada. El tanto fue un mazazo. Nadie lo esperaba, simplemente no entraba en los planes.

Aún así, el Sevilla no se descentró, siguió a lo suyo y comenzaron a salir a flote algunas de las debilidades del Slavia que hasta el momento no se habían percibido. Una pareja de centrales que era un coladero, escaso criterio a la hora de realizar la presión y una condición física que bastante tenía que envidiar a la de los jugadores sevillistas. Los de Juande no se dejaron impresionar y de nuevo Luis Fabiano obtuvo la recompensa a una superioridad manifiesta. El brasileño, tras regatear a Vaniak, vuelve a poner en ventaja a su equipo, a pase, de nuevo, de Kanouté.

Siguió funcionando la sociedad entre el brasileño y el malí, casi siempre con el segundo como asistente, al más puro estilo Laudrup. El Sevilla era una apisonadora. Llegaba por todos lados, y casi siempre creando situaciones de mucho peligro. Ahora sólo faltaba que comenzaran a llegar los goles para que la jornada fuera redonda, sin nervios de útlima hora.

Kanouté culmina su partidazo

No pudo a pesar de todo el Sevilla salir con el mismo énfasis en la reanudación. No pudo o no quiso. En cualquier caso, la permisividad local y la mayor ambición visitante depararon un escenario bien diferente al que habíamos visto en la primera parte. El Slavia ponía cerco a la meta de Palop, aunque, excepto en un lanzamiento lejano de Benaid, nunca pasó serios apuros.

Curiosamente, cuando más cerca se veía el empate, más aún que en la primera mitad, el Sevilla logró el gol del empate. Los hispalenses hicieron gala de efectividad cuando menos ocasiones estaban teniendo, y Escudé trasformó, casi debajo de la línea, un cabezazo previo de Keita. Ahora sí, por fin, se podía respirar tranquila.

Noticias relacionadas

A partir de ese momento los nervios se esfumaron, los músculos se relajaron y los cerebros comenzaron a producir ideas con mayor facilidad. Aunque esto es aplicable a la mayoría, no vale para Kanouté. El espigado delantero estuvo fantástico todo el encuentro, como en él suele ser habitual, y coronó su actuación con el hat-trick en asistencias. Un gran pase suyo fue transformado fantásticamente por Koné. Aún quedaba un último tanto, esta vez para el Slavia, obra de Kalivoda, pero el ambiente festivo que respiraba el sevillismo no podía estropearse ya.

Trámite sobradamente cumplido y lo que es más importante, tremenda inyección de moral para una plantilla que nunca llegó a dudar de sus posibilidades ni de su juego. Ahora el pase se ve mucho más claro. Al Sevilla le basta con cumplir los pronósticos e imponerse en sus duelos directos con Slavia, en Praga y con el Steaua, y quizás, con algo de suerte, pelearle al Arsenal el primer puesto del grupo.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados