Multifútbol
Los cuatro de arriba no se dan tregua: el Madrid, con ayuda divina, conservó un liderato que pusieron en peligro el Barcelona y el Villarreal, y del que no se aleja el Valencia. El Atlético hace ya méritos para engrosar ese pelotón y la tabla también se aprieta por abajo, con las victorias de Murcia, Racing y Betis.


Henry de gala
Storari esperaba a Messi y se encontró con Henry. Ha tardado mucho el futbolista galo en alcanzar una buena forma, o quizá es que pretendíamos localizar en el cuerpo males que, con esto de las estrellas, se encuentran en la cabeza. El ego de Titi, hinchado por años de liderazgo en el Arsenal, necesitaba el espacio que el sábado se le abría tras la lesión de Etoo y la espantá de Ronaldinho. Al ex gunner le encantan los focos y no está para hacer tropa, sino para llevar el esmóquin. Ante el Levante, con Messi en el punto de mira de los zagueros granotas, Henry se puso el traje de gala y aprovechó las facilidades en una defensa digna de los peores equipos de la Premier League. Por momentos, Henry volvió a sus años mejores, los de Inglaterra, y de sus estilizadas piernas surgió un hat-trick.
Alfonsobis se pone las botas blancas
Cualquier tiempo pasado fue mejor en ese Betis centenario y convulso. Un equipo necesitado de ídolos desde que la marcha de Joaquín dejara como la mojama el santoral verdiblanco. Para el puesto se postula Sobis, que ante el Mallorca confirmó lo que ya había apuntado ante Madrid o Espanyol. Al brasileño se le vio una caótica temporada de debut, pero este año ha asumido ese papel tan añorado en Heliópolis: el de segundo punta que finta, hace regates imposibles y decide con golazos como el que le metió a Moyá. Ahora más que nunca, Sobis tiene pinta del mejor Alfonso, aquel que bautizó el Villamarín como Mago de las Botas Blancas: es Alfonsobis
Sergio García hace de Sabas en el Zaragoza
Existen futbolistas de quince minutos, igual que hay políticos de 15 minutos, baloncestistas de 15 minutos y periodistas de 15 minutos, no creo que tarden mucho más de eso en leerse esta doble página. Juan Sabas pasó a la historia de Atlético y Betis como el crack del último cuarto de hora, suplente perpetuo y héroe para la grada. Diego Milito y Oliveira condenan estos días a Sergio García a convertirse en el Sabitas del Zaragoza, ya sabe el ex culé lo que es ganarse el pan y a la gente metiendo desde el banquillo vaselinas como la que mató el sábado al Sevilla. Hay delanteros incapaces de escribir una novela, pero que un cuarto de hora te componen el poema más maravilloso.
El gol que quiso convertirse en fantasma
En Valladolid, el balón entró en la portería y luego se volvió a marchar por un inoportuno agujero de la red. Puede que fuera un despiste del asistente que inspeccionó la malla tras el descanso... O quizá ocurrió que la pelota, harta de que los lumbreras que mandan en el fútbol sigan sin aplicar un sistema que evite los goles-fantasma, decidiera declararse en rebeldía. La histórica figura de los jueces de gol se extinguió hace ya mucho, y luego se han exhibido inventos varios como el desnivel más allá de la línea o ese chip ensayado en algunos campeonatos juveniles. Por fortuna, Ayza Gámez acertó. El balón había entrado y a estas horas estará durmiendo plácidamente en algún almacén del José Zorrilla
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El personaje: el ángel de la guarda de Casillas
Sucede en una escena de Pulp Fiction, la controvertida obra maestra del director Quentin Tarantino: un tipo dispara 10 balas a cuatro metros de Travolta y Samuel L. Jackson y no impacta ninguna de ellas. Mientras Travolta se toca la ropa achacando todo a la suerte, Jackson lo ve claro: ?Ha sido una señal de Dios, un milagro: me retiro?. Esperemos que Casillas, harto de tanto bombardeo, no tome cualquier día el mismo camino que el gángster de Cristo tarantiniano. En Getafe, Iker acumuló razones para jubilarse, por estrés propio y por el de ese personaje invisible que sin duda le acompaña en casi todas las porterías. Que los de Laudrup no marcaran un solo gol traspasa los límites de la desgracia o la casualidad, tiene mucha pinta de intervención divina. Todos estos años intentando averiguarle a España la manera de ganar un Mundial y la respuesta permanecía ahí, justo al lado del gran Iker: hagámosle un buen pasaporte a su ángel de la guarda.



