"Yo también fui portero, pero malo"
Gonzalo Arconada (San Sebastián, 1961) es el entrenador del Numancia, uno de los equipos que mejor juega en Segunda División. El soriano es el noveno equipo que dirige en su ya dilatada vida en los banquillos. Fue portero, como su hermano Luis, pero lo dejó pronto.

¿Por qué jugó usted tan poco?
Porque no tenía futuro.
¿Un Arconada sin futuro bajo los palos?
Lo probamos tres hermanos. Otro, Javier, lo hizo de central. Tuvimos dos tíos futbolistas. Uno de ellos, Ignacio Echarri, jugó en la Real; el otro se corrió media España. La familia vivió muy de cerca el fútbol. Yo empecé en el colegio, La Salle de San Sebastián, y anduve por equipos de la regional guipuzcoana. Pero no me veía Tuve alguna oportunidad de destacar y no pude. Empecé a compaginar el fútbol con el trabajo en la empresa de la familia y eso acabó de convencerme de que mi camino era otro. Viajaba mucho entonces, ejercía una labor comercial que me obligaba a moverme vendiendo maquinaria del ramo de la alimentación y hostelería Máquinas de cortar jamón, chuletas, para picar carne Estuve veinte años allí.
¿Y cuándo lo dejó?
Cuando me llamó la Real. El título de entrenador lo tenía hacía tiempo. Había pasado por el colegio, por el Danak, un equipo de barrio en San Sebastián donde estuve cinco años, de ahí pasé al Real Unión, siete temporadas. Luego Tolosa, Beasain...Todo eso entre Tercera y Segunda B. Hasta que apareció la Real y me pidió plena dedicación. Fue en el año 2000.
Y dirigió al Sanse hasta 2005. ¿Qué pasa con la cantera realista?
Nada, sigue funcionando bastante bien.
Pero le luce poco.
Influyen varios factores. Uno de ellos es que tradicionalmente los clubes que se ocupaban de la cantera eran el Athletic, el Sporting, la propia Real y casi pare usted de contar, mientras que ahora todos la miman y le dedican atención. Por su filosofía, el mercado en el que se mueve el club es más reducido, pero no creo que salgan ahora menos jugadores con proyección que antes. Lo que sucede es que se les valora menos. Me duele que gente que tuvo su oportunidad y llegó al primer equipo sea la menos valorada. El joven necesita mucha confianza, apoyo. En la Real y en cualquier parte.
¿En quién piensa concretamente?
En Díaz de Cerio, en Xabi Prieto, aunque quizá sea el más consolidado, en Elustondo, en Bergara Son buenos futbolistas que necesitan tiempo y apoyo, como siempre pasó en la Real. En la historia del club, los excepcionales fueron casos contados. El último, Xabi Alonso. Pero otros han jugado muchísimos años en el equipo porque tuvieron minutos y oportunidades. La dinámica hoy pasa por creer que lo más fácil es fichar y que lo de fuera es mejor. Y en eso no estamos acertados. Siempre se dice eso de que el de fuera viene a mejorar al equipo, pero la realidad es que se ficha en exceso y no llega ese tipo de futbolista que de verdad ayuda. Así, el mensaje que se transmite al que está junto al que llega y no establece diferencias es que a él le deben considerar muy malo. No sólo la Real, todos los clubes deben aprender a valorar más lo que tienen en casa.
A usted le dolerá la situación actual, claro.
Soy socio y accionista, socio desde niño. Todos los domingos íbamos con mis padres a ver a la Real o al Sanse.
Usted llegó a dirigir al primer equipo y la cosa no funcionó como esperaba. Debió ser la cornada de su vida.
Sin duda. Si ese tipo de situaciones te afectan lejos de casa, imagínese allí. Mi entorno lo sufrió muchísimo, fueron malos momentos de verdad. ¿Qué pasó? Pues que cometimos un error de planteamiento pues nos alejamos de lo que había sido la vida de la Real. Se perdieron un poquito las raíces y el primer error fue de los dirigentes. Hablan y hablan de su época sin darse cuenta de que éstos son otros futbolistas; los directivos realistas de hace veinte años no habrían actuado así. Perdimos la identidad que nos distinguía de otros clubes de España y nos hacía fuertes. El resultado fue que se acabó descendiendo.
¿Cuál fue su primera Real Sociedad?
La de Esnaola, Martínez, Gorriti, la de esa época. Un equipo con coraje que dentro de sus lógicas limitaciones conseguía mantenerse en Primera División.
Categoría al que quiere usted volver con el Numancia. Han arrancado jugando muy bien. Tocando siempre con sentido, proponiendo cosas que no se suelen ver en Segunda.
El mérito es de los futbolistas. El club lo tiene claro, pues desde hace años ha ido formando una plantilla que mezcla experiencia y juventud, y a la que ha ido añadiendo dosis de calidad. Cuento con 18 jugadores que se conocen, muchos de ellos han sido y son titulares. Cuando tienes buenos jugadores compites bien. Y en eso estamos.
Desmienta eso de que en Segunda no se puede jugar bien al fútbol.
Yo creo que sí, que ese un tópico más que se usa para esconder nuestras propias limitaciones. Se juega diferente que en Primera División por la sencilla razón de que allí están los elegidos, los que tienen una calidad especial. En Segunda hay buenos futbolistas, muchos de los cuales están creciendo. Nuestra tarea pasa también por cuidar su talento, su calidad.
En sus sesiones de entrenamiento no hay veinte minutos de carrera sin que aparezca el balón, él siempre está presente.
Es que entreno futbolistas, no atletas. Claro que corren muchos minutos sin balón y deben tener una base física sólida. Pero todo tiene que tener un sentido futbolístico respecto al compañero, al adversario Y en eso, el balón es imprescindible. Hablamos del elemento clave del juego. Al final, gana el que sabe jugar.
¿Cree que al preparador físico se le dio más importancia de la debida?
Pienso que hubo un tiempo en que sí se le dio excesiva relevancia al aspecto físico.
¿Ahora es el turno de los sicólogos?
El fútbol recibe encantado a los profesionales de una serie de disciplinas que, sin duda, completan la tarea del entrenador. Quizá sí que éste se apoyó en exceso en los preparadores físicos, debido a su excelente cualificación profesional. Hablamos de gente con cuatro y cinco años de carrera, que sabían y saben lo que tienen entre manos. Pero se cayó en la tentación de aplicar preparaciones más propias de otros deportes, como fue el caso del atletismo. Entiendo que en una buena planificación cabe el trabajo de todos, pero esto es fútbol y el balón, la práctica del juego, imprescindible.
Y más en una competición tan larga, de 42 partidos nada menos.
Sí, y es muy importante el fondo de la plantilla. Los ganadores son los que tienen banquillo y el equipo puede competir bien juegue quien juegue. Estamos empezando y prefiero esperar diez o doce partidos para ver cómo funcionamos todos.
Y una tarde visitará usted Anoeta.
Sí, será muy especial. El año pasado estuve en Zubieta con el Burgos, pero Anoeta serán palabras mayores.
¿Qué ilusiones de futuro tiene?
Nunca me he marcado metas. Prefiero disfrutar del momento, trabajar para que el equipo juegue bien. Mis objetivos son a corto plazo. La ilusión por mejorar en todos los aspectos está, pero no pienso qué será de mí más adelante.
¿Ha viajado usted por Europa, ha seguido el trabajo de otros técnicos?
Por Europa, no. Me he movido por aquí, he ido a diversos másters de preparación para entrenadores, he visto entrenamientos de colegas de élite Por proximidad, el que más me marcó fue el Toshack de su primera etapa en la Real. Yo empezaba y era como una esponja.
Quien ve jugar al Numancia y no lo conoce bien, ¿en qué jugador se debe fijar?
En el colectivo. Tendemos a destacar al que mete goles y el que los evita cuando el recuperador es muy importante. Por encima de todo me gustaría que ese espectador sacara la conclusión de que ha visto jugar a un equipo bien hecho, equilibrado
¿Qué equipo es el que más le emocionó?
Sus estilos eran diferentes, pero el Milán de Sacchi y el Barcelona de Cruyff fueron magníficos. Y un par de años del Real Madrid de Del Bosque resultaron excepcionales y no siempre fueron bien valorados.
Vive usted solo en Soria.
Sí, mi mujer y mis dos hijos siguen en San Sebastián, cada uno con su trabajo.
¿Y no será que los entrenadores son muy raros y es mejor poner tierra de por medio de vez en cuando?
¡Ja, ja! Quizá también algo de eso hay. Y sí, yo vivo muy pegado al fútbol.
Entre vídeos y esas cosas raras.
Sí, me gusta estudiar, profundizar en mi trabajo. No me supone un esfuerzo, es un auténtico placer. No es fácil convivir con un entrenador, empezando porque llega el fin de semana y uno trabaja cuando la familia descansa. En fin
Por cierto. ¿Cree que el fútbol español está bien estructurado u opina que deberíamos reajustar las categorías?
Sí, un reajuste sería bueno. Creo que la Segunda B no tiene el valor que debería. La presencia de los jóvenes debería aumentar, a menudo los Sub 23 están para rellenar las plantillas. Y a fin de cuentas son el futuro, no todo puede descansar en los filiales. Hay campos que dejan mucho que desear Es una categoría en zona de nadie: ni se la ve como profesional ni la quieren en el fútbol amateur. Habría que darle una vuelta, sí.
¿Y usted, lo de la Selección cómo lo ve?
Me parece que a su alrededor hay poco de fútbol y mucho de otras cosas. No sé si la persona que está al cargo se puede abstraer de todo eso, empezando por las alineaciones. Me temo que ahí existen muchas presiones nada buenas.
Ahora más que nunca, por Raúl.
Y si no fuera él, sería otro.
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¿Entonces?
Creo que falta una reflexión en serio. Qué queremos, qué buscamos para el equipo nacional. Lo de ahora me parece complicadísimo.



