El Madrid se retoca para asaltar Getafe
Robben será titular y Sneijder, mediapunta. Cortés, duda local

Lo que empezó siendo un partido entrañable cada vez reúne menos anécdotas simpáticas. Y menos afectos. Para el Madrid, Getafe no es una visita amable: es una comparación odiosa. No es casualidad que en ese campo no haya ganado nunca y haya sufrido, además, algunos de los batacazos más sonados de los últimos años. Derrotas que fueron especialmente dolorosas porque el vecino señala, casi como ningún otro rival, una abrumadora diferencia de recursos. Perder en Getafe (como antes en Vallecas) es una lección moral. Y visto desde la otra orilla, ganar al Madrid (o al Barcelona) es una revolución proletaria.
Aunque la gloriosa irrupción del Getafe en Primera cumple sólo su cuarta temporada, entre ambos clubes se han tejido relaciones indisolubles. Schuster es el último ejemplo. Triunfó allí y lo que se entendió al principio como una promoción lógica, en la que todos podrían resultar satisfechos, se enturbió al final. Tanto, que tuvo que pagar 400.000 euros para marcharse. Siempre ha ocurrido igual: lo que apunta a sintonía termina en alboroto. Y en esas desavenencias influye tanto la prepotencia del Madrid como la susceptibilidad de Ángel Torres, en cuyo interior choca dramáticamente su inclinación madridista (es socio disidente) con su orgullo sindical. Razones aparte, el Getafe se ha convertido en un centro de formación de entrenadores para grandes equipos. Y parece que encuentra un placer masoquista en cultivar amores que, en el mejor de los casos, acaban mal. Después de Quique y Schuster, Laudrup mantiene el perfil de futuro y elegancia, esos requisitos del Varón Dandy tan apreciados por los clubes glamurosos.
Aunque imagino que también Laudrup lleva mal las comparaciones. Su Getafe, tras dos empates en casa y tres derrotas a domicilio, despierta dudas tenebrosas que se alimentan con esa bendición envenenada que supone para los equipos pequeños jugar en competiciones europeas. Da la impresión de que el Getafe no se ha sobrepuesto a las ausencias. Los refuerzos son interesantes, pero es como si un ataque de melancolía le hubiera asaltado. Kepa y Uche son delanteros notables, pero no bastan para hacer olvidar a Güiza. Y algo similar ocurre con Ustari, el Casillas argentino, el fichaje más caro en su historia. De momento, canta.
El problema debería ser momentáneo, pero en ocasiones las malas rachas amenazan las buenas trayectorias. Por eso es tan importante el partido para Laudrup. Por eso resulta tan necesario que cada uno sea quien es, de Ustari a Uche, pasando por Cata Díaz, el mejor de los nuevos. En lo deportivo, el lateral Cortés es duda. Los ex madridistas Granero y De la Red no jugarán por sus cláusulas con grilletes.
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Problema. El Madrid se presenta con más entusiasmo que fútbol. Saca los partidos adelante, pero se deja algunos cabos sueltos. Schuster, que ha obtenido sobresaliente en religión (fe, actitud y esfuerzo), encuentra más problemas con las matemáticas. Se ha comprobado sucesivamente contra Almería, Valladolid y Betis. Si apuesta por sus preferencias personales, el sistema se resiente, porque faltan bandas o se acumulan mediapuntas.
En este embrollo, la recuperación de Robben puede ser tan trascendente como las rotaciones. El holandés es un abrelatas y el calendario es una coartada. Para empezar, hoy el presunto once parece resolver los problemas: Robinho y Robben ocupan bandas y Sneijder se desplaza, por fin, a la mediapunta. Raúl ejercerá de ariete. Eso es lo que permite la lesión de Van Nistelrooy. Por cierto, resulta extraño que la ausencia del delantero centro no permita la entrada en la lista de Soldado, que tiene motivos para enfadarse.



