Un Zaragoza diezmado recibe a un Sevilla herido
Diogo, Ayala y Paredes, bajas; Juande reserva a Kanouté

Bajan las aguas revueltas por el Ebro y el Guadalquivir. El partido del Camp Nou ha caído como una losa sobre las expectativas y la credibilidad del Zaragoza, un equipo que venía exponiendo problemas, pero al que la brutal eficacia del Barça desnudó con crueldad. Y en Sevilla ya se dispara contra Juande. Las exigencias en Nervión son exageradas y cada derrota -y van tres consecutivas- produce sensaciones rotundas y dañinas. La vuelta de tuerca a la relación explosiva entre Juande y Del Nido la ofreció ayer el técnico, tirando de ironía insultante ante todas las críticas que le han llegado, sobre todo, de los medios oficiales: "Si el presidente sale a defenderme, es que algo había que defender".
Así que el partido de esta noche en La Romareda se presenta como una rotunda e inmediata posibilidad de redención para los dos equipos, necesitados, uno tanto como el otro, de recomponer su figura con una victoria. No es una final, pero la crisis acecha al Zaragoza y al Sevilla y el partido ha adquirido una dimensión extraordinaria.
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En cuadro.
Lo peor para el Zaragoza es que su parte de guerra es terrible. Están lesionados Matuzalem, Ayala, Diogo, Generelo y Paredes, y D'Alessandro arrastra molestias musculares. Es duda. Si entró en la lista es porque no hay más. Víctor tuvo que incluir en la convocatoria al central del filial Goni ante la ausencia de efectivos. En el Sevilla también hay bajas (Maresca y Kerzhakov), pero su fondo de armario es mucho mayor. Vuelven Fazio, Capel, Dragutinovic y Luis Fabiano, que esta vez no tendrá a Diogo enfrente.



