Segunda | Eibar

El Eibar llegó a casa quince horas después de lo previsto

A Lombraña le dolió perder.
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La expedición del Eibar se tomó con resignación un viaje a Málaga para el olvido. Los armeros se quedaron sin el premio que merecieron sobre el césped de La Rosaleda por el acierto puntual del líder, pero además no pudieron tomar el vuelo de regreso porque el retraso acumulado por su avión hizo que se rebasara la hora de cierre del aeropuerto de Bilbao. Tras una larga espera, tuvieron que pernoctar en un hotel de Torremolinos y, sólo a mediodía del lunes, quince horas después de lo previsto, emprendieron viaje de vuelta.

"La noche se hizo más larga por la derrota", dijo Lombraña, habituado a viajar casi siempre en autocar, y recordó cómo ya en la ida se produjo un retraso de dos horas y media. "Desde el principio parecía que todo empezaba mal", subrayó el centrocampista, que prefirió quedarse con "las buenas sensaciones" ofrecidas ante un rival del potencial que atesora el Málaga: "Dimos la cara en todo momento, nunca nos pasaron por encima y tuvimos opciones para marcar".

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