Robinho cumplió ante el Werder cien partidos en el Madrid
Su trayectoria es todavía irregular

Sus bicicletas, sombreros e inverosímiles regates dejaron boquiabiertos a medio planeta futbolístico aquel 28 de agosto de 2005 cuando Robson de Souza Robinho se calzó por primera vez la elástica del Real Madrid. El brasileño tiñó de magia a un conjunto blanco que acabó empatando en Cádiz y se vislumbraron destellos del sucesor de Pelé, como era conocido en el Santos brasileño antes de llegar a Madrid por 25 millones de euros.
Más de dos años después Robinho sumó el pasado martes ante el Werder Bremen sus primeros cien partidos como madridista y lo hizo entre luces y sombras. Es sintomático que fuese Higuaín el titular en la banda derecha en detrimento del internacional brasileño, que tuvo que esperar a la segunda parte para enfrentarse a su amigo Diego. Y es que la aventura en el Madrid del único hombre en el mundo amonestado por regatear en exceso a sus contrarios se define por la irregularidad. Tras brillar aquella noche en Cádiz se ahogó en el esquema de Luxemburgo, hasta que López Caro le devolvió su sempiterna sonrisa.
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La temporada pasada, una vez instaurado el férreo estilo Capello, Robinho sufrió otro inicio de curso gris hasta que supo engancharse en la segunda vuelta al tren de la remontada en Liga con tres goles a la postre vitales: el 1-2 en Vigo (jornada 28) y sobre todo el que materializó en el triunfo por 3-2 ante el Sevilla (jornada 33) y el primero del crucial 2-3 en el Colombino (jornada 35).
Un exitoso final que unido a su espectacular Copa América, de donde regresó como campeón, mejor jugador y máximo goleador del torneo, forjaban las mejores espectativas para Robinho bajo el tutelaje de Schuster, amante del fútbol ofensivo. Ante el Atlético rayó a un buen nivel, pero contra el Villarreal y sobre todo Almería aflojó el pistón. El 'huracán Sneijder' le ha eclipsado, no ha visto aún puerta pero Schuster confía en la explosión definitiva de un futbolista con un talento desbordante que a los 15 años emocionó a Pelé: "Se parece tanto a mí que casi me hace llorar". Palabra de O Rei...



