Primera | Real Madrid 3- Almería 1

Álvarez Izquierdo arruinó el partidazo del Almería

Anuló un gol legal a Uche y expulsó con rigor a Crusat

El arbitro catalán Álvarez Izquierdo.
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Llevamos tres jornadas y ya se han producido dos arbitrajes que perjudican la credibilidad de la Liga. Hace dos semanas, en el Camp Nou, el Athletic perdió por 3-1 por culpa, fundamentalmente, de dos decisiones erróneas tomadas por el madrileño Megía Dávila, en un penalti y un gol fantasma. En ambos casos a favor del Barcelona. Ayer, el catalán Álvarez Izquierdo fue el que frustró la ilusión del Almería por puntuar en el Bernabéu. Curioso: un madrileño beneficia al Barcelona y un catalán beneficia al Madrid. Y ambos perjudican al fútbol. Las ayudas arbitrales a los equipos grandes son las que más chirrían.

Los fallos graves de Álvarez Izquierdo empezaron al anular un gol de Uche en la segunda parte por fuera de juego, con 1-0 en el marcador. El asistente que cubría el ataque del equipo andaluz levantó el banderín equivocadamente. El delantero nigeriano estaba en posición correcta, habilitado por Higuaín. El error (lamentable) sólo tiene una justificación: que el corpachón de Uche ocultara el de Higuaín en el campo de visión del asistente.

Las otras dos jugadas que influyeron decisivamente en el resultado final del encuentro admiten discrepancias. La expulsión de Crusat puede tener, al menos, dos interpretaciones. La primera, la que tomó el colegiado catalán, valdría para justificar la tarjeta roja porque el jugador del Almería, en su intento de arrebatar la pelota a un Saviola que se escapaba en solitario en busca del portero, toca al delantero y le derriba. La segunda apoyaría la teoría de que Crusat saca el balón sin hacer falta a Saviola. Ante la duda, me quedó con la segunda, sobre todo por la buena intención del defensor, que va con el pie a ras de césped y no quiere derribar al delantero.

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Más polémica. En la otra jugada, la del penalti de Metzelder a Natalio, con 2-1 en el marcador, queda claro que el zaguero alemán del Madrid no se interpone voluntariamente en la carrera del atacante. Tras el regate, se desequilibra y no puede evitar que Natalio tropiece. Además, el delantero del Almería no hace nada por mantenerse en pie cuando entra en el área. Álvarez Izquierdo no señaló penalti al entender que era un tropezón y no una zancadilla, y quizás no le faltara razón.

Aún así, los jugadores del Almería se fueron desolados del Bernabéu: "Es triste por el trabajo y sacrificio del equipo y por la actuación arbitral que nos ha perjudicado en momentos claves. Cuando me meten tres goles por mi culpa el entrenador no me pone y a los árbitros no les pasa nada. Ellos tan tranquilos. Ellos lo tienen muy asegurado todo y fastidia que en tres jugadas claves se equivoquen".

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