Garmendia: "Me va la vida en ser jugador del Athletic"
Confía en convencer a Caparrós, que hace un mes le quiso ceder

El pasado viernes, entrada ya la noche, a Joseba Garmendia le comunicaron que el dorsal número ocho sigue siendo de su propiedad por una temporada más. Pocas horas antes alguien del club ya le había dejado caer que en el supuesto de que no se consumase el fichaje de Santi Ezquerro, la plaza que quedaba libre en la plantilla sería suya. Joaquín Caparrós no contaba con él para su proyecto, pero a última hora cambió de parecer.
Ayer en Lezama, el jugador explicó las sensaciones experimentadas en lo que ha sido una pretemporada muy particular para él: "El verano ha sido duro para mí, pero todo ha acabado bien y ahora estoy feliz. Desde hace tres semanas sabía que podía empezar la temporada sin ficha ni dorsal, pero estaba decidido a apurar mis opciones y me ha salido bien".
Tanto a él como a Mikel Dañobeitia, el entrenador les comentó en su día la conveniencia de que se buscasen otro destino. En su caso, el argumento era que así le resultaría más asequible la acumulación de minutos de competición, algo problemático si permanecía en el Athletic.
Caparrós veía bien cubierto el puesto de medio de enlace con la delantera y, según explicó en una entrevista concedida a AS, no deseaba que Garmendia se pasase un año inédito, máxime después de la poca presencia que tuvo en la campaña anterior, donde intervino en dieciséis partidos, pero casi ninguno completo.
Sin embargo, Garmendia en ningún momento buscó una alternativa cuando supo que no figuraba en los planes del técnico. Incluso le transmitió a su agente que no se preocupase en mirar equipos o en atender el interés que pudiera suscitar en otros clubes (propuestas no le faltaron para cambiar de aires). Asumió con todas las consecuencias el riesgo que conllevaba quedarse en casa aunque sólo fuera para acudir a diario a los entrenamientos.
Esta postura, que puede ser incomprendida y hasta mal interpretada, refleja en realidad que el basauritarra posee una confianza ilimitada en sus posibilidades y que además le puede el sentimiento, según dejó caer en la rueda de prensa de ayer: "Estaba dispuesto a empezar sin ficha, pero nunca me he sentido fuera del Athletic, siempre he tenido la cabeza aquí. A mí me va la vida en ser jugador del Athletic".
Como uno más.
De ahí que la confirmación de que conservaba su dorsal le produjese "una alegría inmensa, después de tanto sufrimiento. Ahora me considero uno más entre los veinticinco. También el año pasado lo tuve difícil y me sobrepuse".
Sabe que en principio parte con una desventaja para acceder a las convocatorias y a las alineaciones, pero está en su mano invertir esta dinámica: "Teniendo ficha, mi trabajo consiste en convencer al entrenador. Está claro que será complicado, por lo que debo trabajar y trabajar. Imagino que el entrenador no echará piedras sobre su tejado y si estoy bien, me utilizará".
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De momento, Caparrós apenas le ha visto, pues sólo acumula veinte minutos del amistoso celebrado en Tarragona, un tiempo que resulta insuficiente, aunque a él le bastó para marcar un gol. Su cabezazo, a pase de Néstor Susaeta, sirvió para que el Athletic asegurase un triunfo muy sudado sobre el Nàstic.
Lo único que Garmendia le pide al futuro es más suerte en el capítulo de las lesiones. Los contratiempos físicos, de índole muscular, son una circunstancia que le ha marcado en la últimas campañas, tanto en el Bilbao Athletic como en la primera plantilla: "Lo de las lesiones está ahí, a ver si consigo mayor continuidad. Lo primero es no lesionarme tanto y luego intentaré hacer aquello que me ha servido para llegar hasta aquí. Y si el entrenador me da alguna pauta para acercarme más a lo que él quiere, mucho mejor".



