Peragón besó el santo
El Málaga consiguió su segundo triunfo consecutivo


Salir y besar el santo. Eso es lo que hizo Roberto Peragón. Toda la semana hablando de la peligrosidad de Salva Ballesta y nada más marcharse al banco y tras la salida de Peragón, fue este último el que condenó al Alavés con un gol de oportunista. Claro que parte del mérito le corresponde a un Eliseu que superó en todo momento a Edu Alonso por su banda. La verdad es que el Málaga ganó muchos enteros con los cambios que realizó su técnico.
El Alavés sigue anclado en una peligrosa dinámica de derrotas que arrastra desde la época de Piterman. Los aficionados ya no se extrañan al salir de Mendizorroza con los tres puntos perdidos. La herencia de Piterman continúa presente en la mente de muchos jugadores y eso se acaba notando. Más de lo mismo. Sensaciones muy similares a las del año pasado. Menos mal que ahora sí se hacen ocasiones y que, por lo menos, el equipo llega fresco a los últimos minutos.
El choque arrancó alegre, con ritmo. Hubo que esperar al minuto 28 para que llegase la primera oportunidad clara. Antonio Hidalgo remató un corner y obligó a Bernardo a lucirse. Dos minutos más tarde, fue Mena el que envió el balón al palo ante la desesperación de la grada. Salva y Paulo Jorge también pusieron a prueba al guardameta del Alavés.
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En la segunda mitad los vitorianos apretaron un poco más generando ocasiones en las botas de Samuel y Casar. Si hay que destacar a algún futbolista dentro de la escuadra malagueña, ese honor debe recaer en el portero Iñaki Goitia. El cancerbero del equipo andaluz estuvo siempre atento a las jugadas de estrategia rivales y desbarató situaciones muy complicadas en los momentos clave. Tan sólo una salida en falso que provocó la vaselina de Wellington Paulista puso en pliego su meta. El otro Weligton, el del Málaga, se complicó la existencia y apunto estuvo, en un despeje en falso, de ver cómo se adelantaba el Alavés. Pero fue Peragón el que se encontró con un balón franco y sólo tuvo que empujarlo a la red. Un balón al poste de Aganzo y dos fallos desesperantes de Cheli pusieron el colofón a un encuentro con dos equipos que llevan dinámicas muy diferentes. El Alavés sigue conviviendo con la cultura de la derrota y el Málaga ya suma dos plenos en dos jornadas.
En Vitoria existe la sensación de que las cosas han mejorado respecto al año pasado. Y el objetivo oficial es el de conseguir la permanencia de forma holgada. Convedría que el equipo se fuese renovando para que los nuevos futbolistas, liberados mentalmente al no haber convivido con Piterman, puedan adquirir más protagonismo y sacar así al Alavés de un estado semidepresivo como consecuencia de un trienio maldito.



