Dos equipos lanzados y dos aspirantes a todo
El Madrid desafía el momento del Villarreal. Metzelder por Pepe

Mientras el Real Madrid culminaba en la última recta del pasado campeonato su proeza particular, siete victorias, un empate y el título de Liga, el Villarreal completaba otra hazaña igualmente asombrosa: ocho victorias en los últimos ocho partidos. Este registro, aplacado su mérito por el sprint madridista, se ha alimentado durante el verano con otros nueve partidos sin derrota. Es decir, que ya no es una racha, es un rumbo. Esos dos equipos se encuentran hoy: el campeón y el submarino nuclear.
El Villarreal, que viene de asaltar Mestalla (0-3), acude al partido con la naturalidad de los buenos equipos que se quitan importancia. A falta de estrellas mediáticas (Pires ya no ejerce), el once exhibe la fortaleza de los grupos cosidos con cemento. Sobrepuesto a la ausencia física de Forlán y psíquica de Riquelme, la llegada de Cazorla, Rossi y Capdevila ha mejorado el nivel general. Ángel, recién fichado del Celta, no entró en la convocatoria, tampoco Mavuba.
Al Madrid los primeros problemas se le presentan con el folio en blanco. Con 25 jugadores en la plantilla, las convocatorias de Schuster se han convertido en una Operación Triunfo semanal, o en el concurso Supermodelo 2007, que reúne bellezas para reclamar salero. De la segunda lista del entrenador alemán se cayeron ayer Pepe, Robben e Higuaín, por lesión o falta de punto (según), y Balboa, Marcelo y Torres por decisión del jurado. Es curioso que quien fue lateral indiscutible con Capello y quien vino como sucesor de Roberto Carlos ejerzan ahora de espumillón. Su consuelo es que la temporada es muy larga.
La ausencia de Pepe es la única razón para que el Madrid no repita ante el Villarreal el equipo que tan buenas sensaciones dejó contra el Atlético de Madrid. En su lugar jugará Metzelder, que durante la pretemporada se ha ganado fama de lento. El efecto no es extraño en compañía tan eléctrica como Pepe o Cannavaro. Ante lo que pueda suceder, Heinze ocupará asiento en el banquillo y aguardará turno para estrenarse.
La intriga. Visto de lo que es capaz el equipo en el Bernabéu, el partido prueba al Madrid fuera de casa. La aventura promete emociones fuertes porque parece que el sistema de Schuster no concibe otra pelea que el intercambio de golpes y confeti. En este sentido, será interesante comprobar cómo se comporta el mediocampo madridista ante las acometidas locales o cómo responde Drenthe a sus obligaciones defensivas.
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Es imposible señalar un favorito, pero es muy fácil imaginar un gran partido, sin precauciones ni recatos. Hasta los antecedentes añaden morbo. La última derrota del Villarreal fue a manos del Getafe de Schuster (3-0), el pasado 15 de abril. Tres meses antes, los de Pellegrini lograron la primera victoria de su historia frente al Madrid (1-0).
Es un combate de aspirantes a todo, que más que fuerzas, mide alturas.



