Riquelme: un fichaje bonito pero arriesgado
Encontrarle sitio en el equipo fue el gran problema de los técnicos


Motivos técnicos fueron los que han propiciado que Riquelme no recalara finalmente en el Atlético. El pasado lunes le surgió al club del Manzanares la posibilidad seria de incorporar a Román al equipo rojiblanco. Nadie quiere desvelar las cifras por las que el argentino hubiese podido vestirse con la camiseta del Atlético, pero desde el club rojiblanco aseguran que el Villarreal ofreció al futbolista en unas condiciones económicas muy buenas, muy por debajo de lo hablado por ambos clubes hace un mes. Entonces se habló de que Riquelme costaba diez millones de euros.
Gil Marín se reunió al día siguiente con dirigentes del Villarreal y con representantes del futbolista. Estaba en juego ver si la operación era viable o no. Desde el punto de vista económico, sí. El problema para la entidad del Manzanares fue, entonces, de otra índole. La llegada de Riquelme propiciaría un cambio en todo el sistema táctico del Atlético.
Dónde colocar a Riquelme fue la gran pregunta del cuerpo técnico del Atlético. Aguirre se reunió con todos sus ayudantes y con García Pitarch, director deportivo del conjunto madrileño, para estudiar la posibilidad de incorporar al argentino. Tres fueron las opciones tácticas para situar a Riquelme en una plantilla que se ha gastado 78 millones de euros en fichajes.
La primera meter a Riquelme en banda izquierda. Entonces, habría que sentar a Simao o Reyes, dos de los fichajes a bombo y platillo para esta temporada (entre los dos han costado 32 millones de euros). La segunda variar el esquema, colocar a Riquelme en el centro de un teórico 4-2-3-1. El argentino jugaría detrás de un punta. Forlán o Agüero irían al banquillo. La tercera, situar a Román en el doble pivote rompiendo una pareja que mezcla fuerza y calidad (Maniche y Raúl García, por ejemplo). Los técnicos entienden que el Atlético debe tener una consistencia física por el centro debido a que defensivamente es débil por las bandas. Y meter otro jugador que no defiende debilitaría aún más al equipo.
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Un mes antes. Conclusión: Riquelme era una posibilidad bonita pero con muchos riesgos. El Atlético, además, tenía de por medio una eliminatoria muy importante ante la Vojvodina, con la UEFA en juego, por lo que en el equipo nadie quiso distraerse con este tema. Otro tercer problema: si hubiese llegado Riquelme el Atlético hubiera tenido que dar la baja a un extracomunitario (Eller o Cléber), justo los fichajes de García Pitarch, y jugadores del agrado de Aguirre.
En el Atlético consideran que si Riquelme se hubiera puesto a tiro hace un mes en los términos económicos de estos días hubiera acabado vistiendo de rojiblanco. Pero no con la Liga empezada y a dos días del plazo de fichajes. Riquelme hubiera sido la guinda del pastel, pero en el Atlético creen que hay suficientes jugadores de calidad como para hacer una campaña plagada de éxitos.



