Volver a empezar
El Zaragoza apela al calor de La Romareda para ponerse en marcha

A los sorprendidos por el soufflé del Zaragoza en Murcia hay que explicarles que perder el primer partido de la Liga, a domicilio, constituye una vieja costumbre aragonesa. Desde 1980, el Zaragoza no gana fuera de casa en su debut (fue 0-1 en San Mamés, gol del inevitable Pichi Alonso). Hay otro dato digno de mención antes de este partido: Víctor jamás ha perdido los dos primeros encuentros de la Liga. Así que al Real Zaragoza, equipo hogareño por naturaleza, le toca ganar esta noche... con permiso del Racing. Porque el Racing, descabezado sin Zigic, dejó sentado frente al Barça que piensa dedicar el año a algo más que la supervivencia nostálgica.
Para tal fin le queda Munitis, que sigue jugando con un fervor antiguo y algo de moderna sabiduría. Pero alrededor de tal prodigio reconcentrado hay un buen grupo de futbolistas, para que Marcelino lo maneje con ese relajado detallismo que acostumbra. El Racing aparece bien armado en el medio y atrás, y con dos chicos notables por afuera: Jorge López y Óscar Serrano. El de López, llegado desde el Valencia, parece un fichaje muy interesante, todavía más para un equipo del tamaño del Racing.
Los costados del campo, precisamente, van a reclamar mucha atención esta noche en La Romareda, porque el partido reúne a un interesante número de artistas periféricos: a los del Racing ya mencionados habrá que oponerles los del Zaragoza. Está Aimar y vuelve D'Alessandro, el ilusionista a tiempo completo. Sin embargo, el gran reto consiste en el relevo de Matuzalem. Aún es pronto en el campeonato para dependencias excesivas, así que veremos en qué medida se ha acostumbrado el Zaragoza a la dirección de su brasileño y cómo soporta la ausencia.
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Recambios. Zapater y Gabi tendrán, con toda probabilidad, esa función. Luccin entró ayer por la tarde por la puerta por la que ha salido Movilla. Es el último fichaje. Y un fichaje bien pensado, porque Luccin le da cuerpo a la media. Víctor había pensado incluso la hipotética reconversión de Coloccini si fichaba por el Zaragoza, lo que delataba la necesidad de kilos en una zona de tráfico cada vez más pesado en la Liga: Diarra, Touré, Keita... Al Zaragoza le hacían falta cuerpos, centrocampistas de hecho, y ahora tiene un buen puñado: Gabi, Zapater, Luccin, Matuzalem, Generelo, Celades... Eso le permite un perfil más robusto si el partido lo requiere. Además, un equipo con aspiraciones debe superar los proteccionismos provincianos.
El mayor ejemplo posible en el Zaragoza de hoy es la inminente reunión de Diego Milito y Oliveira, que tendrá lugar por fin esta noche. Diego, renovado en todos los aspectos, quiere su puesto y lo va a recuperar. Sergio García lo ha defendido con fútbol, pero el atractivo de la pareja de matadores posee un efecto multiplicador en las sensaciones y las expectativas. Por verlos juntos uno puede levantarse pronto o, como ocurrirá esta noche, salir del estadio a medianoche.




