Primera | Sevilla

"La zurda de diamante que nos cambió la vida nos ha dejado"

Del Nido: "Éste es uno de los días más duros de la historia del Sevilla". La plantilla vivió horas dramáticas en Atenas hasta conocer la muerte fallecimien

<b>DESOLACIÓN. </b>Fazio, Boulahrouz y Kanouté, hundidos en una terraza del hotel en el que se alojaron en Atenas.
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Este es el relato de una mañana dramática, de una espera eterna, de momentos de lágrimas, pasión y corazones abiertos. La crónica de un fallecimiento que acechaba a toda la familia sevillista desde la madrugada del pasado domingo. La historia de cómo un puñado de jóvenes desgarrados por el dolor partían de regreso a Sevilla al conocer la muerte de su amigo Antoñito Puerta.

La noche del lunes ya se tornó negra. Alrededor de las 22:00 horas, José María del Nido se puso en contacto telefónico con el delegado, Cristóbal Soria, para hablar urgentemente con el entrenador y comunicarle que el estado del canterano era extremadamente preocupante. Entre los dos decidieron no alarmar aún más a los jugadores. Sobre las diez de la mañana, tras una noche larga de rezos y preocupación, el presidente le comunicaba a Juande Ramos que Puerta "se nos va". Ante la situación crítica, creen conveniente que es el momento de hacerle frente a la situación. Así, Del Nido reunió a todo el equipo en uno de los salones del Hotel Pentelikon, para hacerles ver el dramático estado de su compañero. El silencio corrió por las venas de todos sus compañeros y las lágrimas comenzaron a brotar en algunos rostros. El corazón no resistía más. Sólo quedaba rezar. Fue el minuto más amargo de la vida de muchos de los que estaban allí. El equipo intentó continuar con su plan establecido. Pasadas las 12:15 horas, salían del Hotel con la mente puesta en el infinito, con el alma por los suelos, sufriendo uno de sus peores momentos de su vida. Chevantón y Duda lloraban a lágrima viva, Palop y Dragutinovic andaban sin rumbo, Maresca se quedaba estático en el hall con la mirada perdida. El paseo fue un funeral. Los jugadores andaban sin decir una sola palabra. Era el adiós mental a su amigo. Al rato, regresaron en silencio y se atrincheraron en sus habitaciones.

Llanto.

En una esquina, Cristóbal Soria sufría con un llanto sin freno: "¿Cómo puede ser esto? ¡Dios, estaba loco por su hija! No puede ser, no puede ser". Monchi, Alfaro, Del Nido y Juande, sentados en un sofá en la entrada del hotel, esperaban impacientemente el fatal desenlace. Nadie hablaba ni se asoma por ningún lado. Una mirada bastaba para describir el estado de todos. Había que esperar. A las 14:54, Del Nido abandonaba, con corbata oscura y rostro torcido por el dolor, el hotel junto a Javi Navarro y Pablo Alfaro. Los tres tomaron un coche oficial para reunirse con el delegado eslavo de la UEFA, Dean Jost, para pedir oficialmente el aplazamiento del encuentro.

Sobre las 15:45, desde las entrañas del hotel salía al exterior, donde aguardaba respetuosamente la prensa, la noticia que congelaba el alma: "Puerta ha fallecido. En un rato se hará oficial". Ya todo daba igual. Se había ido.

En Sevilla, la sombra de la noticia se desperdigó a gran velocidad. En las puertas del Hotel, Jesús Gómez, confirmaba el fallecimiento de Puerta y la confirmación del aplazamiento del partido. Al parecer, el propio Platini, presidente de la UEFA, estuvo encima del asunto y fue él mismo el que tomó esta decisión. Se acabó. El hilo de esperanza había desaparecido.

El club se movió con celeridad para montar el dispositivo de vuelta y regresar cuanto antes. Sobre las 21:00 horas (hora griega) los jugadores, abatidos y destrozados, tomaron el autobús que los llevaba al aeropuerto. Las horas de espera fueron insufribles y ninguno se asomó a la calle. Kerzhakov, Fazio y Capel, inmóviles, fueron los únicos que se asomaron por unos de los balcones.

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Y llegó Del Nido. Con los ojos cansados de llorar se fundió con Monchi en un abrazo eterno. Duró un minuto, el tiempo para recordar lo vivido junto a Puerta. Tras tomar aire, atendió a los medios con enorme dificultad: "Hoy es uno de los días más duros de la historia del Sevilla. La zurda de diamante de Puerta nos ha abandonado. Esa zurda que nos cambió la vida hoy nos deja. Espero que comprendáis los dificilísimos momentos que estamos viviendo". Y se derrumbó. Del Nido echó a llorar y se refugió en el Hotel.

Sobre las 22:30 (una hora menos en España), el equipo regresaba a Sevilla. En los baúles de los utilleros iban las camisas negras que el club había diseñado para jugar algunos partidos en Europa. Maldita coincidencia macabra. Ese luto lo luce hoy todo el sevillismo. Este es el relato que uno nunca quiso contar.

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