La mano de Schuster liquida el 'capellismo'
El Madrid ha sufrido un cambio radical expuesto para alborozo del Bernabéu en el pasado derbi. Se acabó la etapa aburrida del 'capellismo' y vuelve, bajo la mano de Schuster, el fútbol alegre, la rapidez y la valentía táctica. Fue un gran principio de Liga, aunque aún hay margen de mejora.

En el minuto 65 del derbi, el Bernabéu empezó a aplaudir sin motivo aparente. De pronto, una ovación global premiaba al Real Madrid por su estilo, por regresar a un fútbol animoso, atrevido, rápido y espectacular. No importaba el resultado. La afición sabía reconocer 'la mano de Schuster' y sellaba para siempre la etapa del 'capellismo'. Fue un gesto del Bernabéu para recordar.
Las razones del público para arrancarse emocionado estaban claras: el Madrid era dinámico y ofensivo. Con pases rápidos, cambios de juego, ocasiones de gol ante Leo Franco, máximo esfuerzo y nula especulación. Se acabó el oscurantismo, el voleón para llegar arriba, el recorte y pase atrás, la defensa con once en los corners, el miedo a jugar por las bandas... Todas las secuelas de Capello murieron en un derbi para la esperanza.
Números. La estadística desglosada que presentamos responde al cambio de imagen provocado por Schuster. Diez remates más que en la temporada anterior, menos balones perdidos, más precisión en el pase y juego abierto. El alemán no pone fronteras a la iniciativa personal del jugador, no mete en corsés a Robinho, Drenthe, Ramos o Diarra. Quiere que Raúl sea 'capitán general' en la estrategia de campo y reclama, sobre todo, la posesión del balón. Nunca más el Madrid entregará la iniciativa al contrario.
El Madrid enamoró al Bernabéu y aún puede dar más. Hay equipo y hay banquillo. Schuster aprobó con notable alto.
9 defienden a balón parado: Capello metía 11 en área
El Madrid defiende a balón parado con ocho y Casillas. Otros dos (Raúl y Guti o Robinho). Capello ordenaba meterse a los once a defender y no había posibilidad de rechace y salida a la contra.
Pases precisos y rápidos: Fin del pelotazo arriba
Schuster anima a lanzar en largo, arriesgar con cambios de juego para desestabilizar al rival. Drenthe lo hizo (imagen), muy bien Sneijder y Ramos... El balón se trata bien, sin pelotazos desde atrás.
Movilidad y libertad: Se acabó el corsé táctico
Hay margen para la iniciativa propia. Recordamos a Capello enfurecido porque Robinho no bajaba o perdía la posición. Pues Drenthe se cruzó el campo, intentó jugada y Schuster aplaudió.
Raúl lleva el peso: Schuster le da poder y confianza
El alemán ha multiplicado el valor de Raúl dándole galones. Es la prolongación del técnico en el campo. Manda, marca el compás, empuja a los suyos, se mueve por donde cree que es necesario (gráfico) y está fuerte de piernas y fresco de ideas.
Control del balón: Casillas saca con la mano y no se rifa
La mayoría de las veces, Casillas inicia jugada cediendo con la mano a un compañero. Se acabaron los patadones rifando el balón. Schuster es del gusto de controlar el balón desde la salida, con Guti, Sneijder y los laterales, Drenthe y Ramos, asumiendo responsabilidad.
Tiro rápido a puerta: Desde lejos y en jugadas estratégicas
En el fútbol europeo moderno es de uso común el tiro a puerta desde fuera del área. Hace años que el Madrid no lo utilizaba. Con Schuster hay licencia para disparar. Sneijder es el especialista. Y acertó en el derbi en jugada de estrategia que habla de un equipo trabajado.
Defensas multiusos: Firmeza, orden y sobre todo, salida
Ramos brilló: defendió duro (imagen en su enganchada con Agüero), mantuvo la posición, pero también subió mucho, dando un gol y llegando al área rival para rematar de cabeza. Drenthe también llegó suelto y tuvo disciplina para no perder la espalda. Los laterales participan a tope en el juego.
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Extremos activos: Robinho volvió a brillar por la línea
Lo dijo Schuster: quiero un equipo abierto. Robinho se beneficia de este estilo, participando mucho, sintiéndose importante, creando jugada... Y lo hará Robben cuando juegue y también Higuaín. El fútbol por las bandas es atractivo y el Bernabéu lo supo valorar con su aplauso al equipo.



